Un estudio ha revelado que comer durante la noche podría no ser la mejor idea para la pérdida de peso

Seguramente la mayoría de nosotros hemos escuchado que ingerir alimentos muy tarde por la noche no es una buena idea, sobre todo si estas interesado en perder o mantener tu peso, pero fuera de una creencia popular, no existe mucha evidencia científica al respecto que pueda respaldar esta idea.

Al menos esto era así hasta ahora, que un grupo de científicos de Estados Unidos se propuso investigar si existían mecanismos que respaldaran la supuesta relación entre la ingesta de alimentos muy tarde por la noche y un mayor riesgo de aumentar de peso. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Cell Metabolism y lo que descubrieron fue realmente interesante.

En resumen, el estudio reveló que cenar o consumir alimentos al menos cuatro horas más tarde de lo normal afectó diversos mecanismos relacionados con el apetito, el gasto energético y el metabolismo de los nutrientes, lo que parece indicar que esta práctica sí tiene un efecto negativo sobre la pérdida y el control del peso. ¡Veamos los detalles!

¿De qué se trató el estudio realizado?

Para comprobar qué mecanismos pueden estar implicados en el aumento del peso al consumir alimentos muy tarde por la noche los investigadores realizaron un ensayo en el cual 16 participantes se sometieron a dos regímenes alimenticios diferentes durante un periodo de 6 días cada uno.

El primero consistió en consumir alimentos tempranos, específicamente cada uno de los 16 participantes debía consumir su última comida alrededor de 6 horas antes de acostarse. Por otra parte, en el segundo régimen los individuos consumían sus comidas diarias 4 horas después, es decir, dejando pasar solo 2 horas antes de dormir.

Según se indica por los investigadores, durante el ensayo controlado se aseguró que cada participante en cada plan de alimentación consumiera la misma ingesta de nutrientes, realizaran la misma actividad física y las horas de sueño y exposición a la luz fueran iguales, ya que estos factores podrían tener un efecto sobre el apetito e ingesta de alimentos.

¿Qué encontraron los investigadores tras el ensayo?

Al realizar el ensayo y comparar los resultados de ambos regímenes alimenticios se determinó que comer muy tarde por la noche, dejando pasar solo 2 horas ante de dormir, afectó tres factores que están implicados en el aumento del peso, a saber, el control del apetito, el gasto energético (calorías quemadas) y el metabolismo del tejido graso.

Según especifican los investigadores, comer tarde aumentó el hambre, no solo como una variable subjetiva, sino que alteró las hormonas reguladoras del apetito, disminuyó la cantidad de calorías quemadas al día siguiente y alteró las vías involucradas en el metabolismo de los lípidos, promoviendo el almacenamiento de grasa.

Esto permite sugerir que es posible que el consumo de alimentos muy tarde pueda propiciar cambios a nivel molecular que están involucrados en el aumento del peso, lo que permite proponer con el tiempo esta práctica podría generar un efecto negativo en la salud del individuo.

Respecto a esto, los investigadores del estudio apuntan a que podría estar relacionado con el ciclo circadiano que controla nuestro ciclo de sueño y de vigilia, pues normalmente se debe dormir cuando está oscuro y comer durante el día.

De esta manera, según se describe en ScienceAlert, «cuando comemos tarde, esto podría desafiar el ritmo circadiano natural, causando interrupciones en las señales de hambre del cuerpo y en la forma en que usa calorías y almacena grasa. Sin embargo, este vínculo solo se ha demostrado en estudios en animales hasta el momento».

Finalmente se debe tomar en cuenta que se requiere un mayor número de estudios con una población mayor y un tiempo de seguimiento más prolongado para determinar si los resultados aquí encontrados son coincidentes, de este modo,  por ahora el estudio se suma a la evidencia que implica que el consumo de alimentos nocturnos puede tener un efecto negativo en la pérdida de peso.

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