Los 3 animales inmortales que han fascinado a los científicos durante décadas

¿La inmortalidad es real? En términos biológicos sí que lo es, claramente no para los humanos, pero sí para un par de espectaculares organismos que han captado la atención de los científicos y del público en general por poseer tal característica tan extraordinaria.

En anteriores notas hemos descrito algunos comportamientos, conductas o mecanismos admirables que llevan a cabo algunos animales, tales como ciertas tortugas que pueden respirar por el ano (mejor dicho, cloaca), una especie de caracol marino que es capaz de desarrolla una armadura de hierro de forma natural y tiburones que pueden caminar sobre la superficie con sus aletas.

La lista sobre esto es innumerable, probablemente tan grande como la variedad de seres vivos que existen sobre la Tierra. De todas estas, hoy abordaremos la que probablemente más se destaca: los animales inmortales.

En biología, la inmortalidad se refiere al estado que le permite a un organismo sobrevivir por un tiempo indefinido sin sufrir las consecuencia de lo que nosotros conocemos como “vejez”. Aunque distinguimos muy bien los rasgos físicos del envejecimiento, en realidad este proceso se lleva a cabo desde las células, y se conoce como senescencia.

El proceso de senescencia es complejo, pero, de manera general, las células que conforman a un organismo pueden replicarse un número limitado de veces, a su vez, las células producidas con el tiempo acumulan una serie de defectos, que propician la vejez y eventualmente la muerte del ser vivo.

Los organismos que se han reconocido como biológicamente inmortales, parecen tener mecanismos moleculares que les permiten esquivar la senescencia celular y, por lo tanto, la muerte derivada del deterioro durante el envejecimiento.

Aunque es claro que poseer inmortalidad biológica no implica que el animal no pueda morir por causas ajenas al envejecimiento celular, como por depredadores, enfermedades, cambios desfavorables en su entorno, etc.

De cualquier manera, esta característica es sin duda alguna excepcional, y aquí te presentamos tres increíbles criaturas que son biológicamente inmortales:

Turritopsis nutricula

Se denomina comúnmente «medusa inmortal» y es una especie de hidrozoo (clase) realmente diminuto, se estima que miden entre 4 y 5 milímetros de longitud, pero sin importar su tamaño estos animales marinos son capaces de revertir su edad. ¡No leíste mal!

Estos organismos pueden llevar a cabo un proceso denominado «metaplasia inversa», que consiste en que la medusa (etapa adulta) puede retornar a una fase inmadura de su ciclo de vida que se conoce como “pólipo”, algo así como si nosotros pudiéramos regresar a voluntad a la niñez.

Esto comúnmente se produce cuando los organismos se expone a algún tipo de tensión medioambiental o agresión física o se enferma, además, el proceso puede llevarse a cabo de forma indefinida, convirtiéndolo en un espectacular animal inmortal.

Turritopsis nutricula, «medusa inmortal»

Planaria

Es un género de animales que se caracterizan por ser gusanos planos (platelmintos) con capacidades regenerativas excepcionales, según se describe, si cortas a uno de estos animales por la mitad, simplemente se convertirá en dos planarias.

Su denominación como animal inmortal se debe a que, a diferencia de lo que sucede en nuestras células, estos organismos tienen una capacidad ilimitada de generar células nuevas para reemplazar a las viejas, pudiendo sobrevivir de forma indefinida una vez alcanzada la edad adulta.

El mecanismo molecular por el cual logran esto es una forma muy elegante de esquivar a la vejez y el deterioro asociado a esta, ya que la clave está en la enzima telomerasa que poseen, que básicamente protege el ADN del envejecimiento.

Un tipo de planaria.

 

Hidra

Se trata de un género en el cual se incluyen pequeños animales invertebrados de unos cuantos milímetros de longitud (1-20 mm) que viven en ambientes de agua dulce.

Su morfología es bastante peculiar, ya que solo consiste en un par de tentáculos que se conectan a un cuerpo tubular terminado por un simple pie adhesivo (disco basal). Esto podría recordarnos a un tipo de planta o a alguna fase de un hongo microscópico.

A pesar de que este diminuto organismo podría parecer muy simple, la realidad es que, al igual que sucede con las planarias, las hidras tienen una capacidad inmejorable de regenerar cada parte de su cuerpo.

En este caso, se describe que la clave para entender su inmortalidad está en sus células madre, que pueden autorrenovarse indefinidamente, al parecer, todo el cuerpo de una hidra está formado por células madre autorrenovables.

Esto le permite evitar a las células senescentes y, por tanto, los signos de envejecimiento y el deterioro.

Hidra de agua dulce inmortal.
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