Los japoneses aprenden a caminar de una forma extrañamente diferente, según estudio

Los científicos han descubierto que la manera de caminar de los niños japoneses se desarrolla de manera diferente a la de los niños de otros países. (Imagen: Netflix/Nipón TV / The New York Times).

La marcha, una secuencia de movimientos en los que intervienen la cadera, la rodilla y el pie, es un patrón motor complejo e inconsciente, esencial para la mayoría de las actividades diarias. No solo es crucial para las actividades cotidianas, sino que, desde el punto de vista médico, la marcha de una persona es fundamental para medir su calidad de vida y su estado de salud.

La forma de caminar de un niño puede decir mucho sobre su salud. Por ejemplo, los investigadores tratan de comprender las fuerzas que intervienen en la marcha para ayudar a tratar a las personas con trastornos del movimiento. Sin embargo, la forma de andar no es algo universal, parece variar de un lugar a otro. Ahora, un estudio ha descubierto que la forma de caminar, o andar, de los niños japoneses se desarrolla de forma diferente a la de los niños de otros países.

Un equipo de investigadores determinó el patrón de marcha normativo de los niños japoneses utilizando un sistema de análisis en 3D en 424 niños, esto con el fin de estudiar las diferencias relacionadas con la edad en los movimientos de las extremidades inferiores durante la marcha. Los participantes se subdividieron en tres grupos de edad (Grupo A, 6-8 años; Grupo B, 9-10 años; y Grupo C, 11-12 años). En un artículo publicado en Scientific Reports, concluyen que la marcha registrada de los niños japoneses de primaria difería según la edad.

«Las longitudes de paso y de zancada no normalizadas fueron significativamente más largas, y la cadencia fue menor en los niños mayores; sin embargo, se produjo el resultado opuesto al analizar los datos normalizados. El momento del tobillo difería significativamente según la edad, y el momento máximo del tobillo era mayor en los niños mayores que en los más pequeños», escriben los autores del artículo. «Además, los ángulos de flexión de la cadera y la rodilla durante la marcha y los parámetros espacio-temporales normalizados de los niños japoneses de 6 a 12 años diferían según la edad y de los niños de otros países».

Los investigadores encontraron cuatro diferencias importantes entre los grupos de edad:

  1. Se produjo un aumento de la cadencia, el número de pasos realizados en un minuto, entre los niños del grupo de 11-12 años en comparación con el grupo de 6-8 años.
  2. Hubo una disminución de la longitud de los pasos y de las zancadas entre los niños de 11-12 años en comparación con los de 9-10 años.
  3. Los niños de 11-12 años tenían una menor amplitud de movimiento de la rodilla durante el ciclo de la marcha.
  4. A medida que los niños envejecían, se observaba un mayor momento de plantarflexión, que es el movimiento que se produce cuando se apuntan los dedos de los pies al inicio del movimiento de la marcha.

Los científicos sospechan las diferencias se deben al estilo de vida, la complexión y los factores culturales. Esto no se cataloga como bueno o malo, simplemente indica características diferentes a las de los niños de otros países. La importancia del hallazgo radica en que, conocer las diferencias proporciona una herramienta clínica importante para evaluar patrones de marcha normales y patológicos, y se puede utilizar para facilitar la toma de decisiones relacionadas con el tratamiento y evaluar los resultados de la intervención.

Los hallazgos se publicaron en Scientific Reports.

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