Científicos acaban de descubrir que este pez es todo un anticongelante sumergido en el Ártico

La gran biodiversidad existente en nuestro planeta siempre logra sorprendernos. Desde los seres más diminutos, como los impresionantes insectos que son unos maestros del camuflaje, hasta los más grandes mamíferos que tienen comportamientos y conductas que, al ser tan atípicos a los nuestros, causan un gran asombro a la vez que desconcierto.

De esta manera, ya hemos compartido contigo que algunas especies de tortugas pueden respirar por el ano (mejor dicho, cloaca), una extraordinaria especie de caracol marino que es el único ser vivo conocido que desarrolla una armadura de hierro de forma natural, así como una especie de tiburón que puede caminar en tierra firme.

Ahora toca el turno de presentarte a Liparis gibbus, una especie de pez caracol que habita los océanos árticos Atlántico norte y Pacífico nororiental (Groenlandia, Canadá, Rusia, Svalbard y el sureste de Alaska) a unos 100-200 metros de profundidad, básicamente vive sin ninguna preocupación en aguas extremadamente frías en un hábitat de iceberg que se mantiene por debajo de los 0°C.

En este punto sería bueno preguntarnos —¿Cómo le hace este pez para sobrevivir en este gélido hábitat sin que se congele la sangre o se formen peligrosos cristales de hielo en sus células? —

Pues bien, como muchos probablemente sepan, este y otros tipos de peces polares tiene un mecanismo de supervivencia increíble, que les permite ser capaces de sintetizar proteínas anticongelantes que fluyen por sus venas y que impiden que su sangre se convierta en cubitos de hielo.

Aunque este mecanismo es bien reconocido, tanto para Liparis gibbus, como para otros seres habitantes de los océanos polares, un grupo de investigadores quedaron atónitos al determinar que este pez de ártico no solo produce proteínas anticongelantes como cualquier otro, sino que esta característica resulta especialmente colosal en esta especie.

A través de un informe publicado recientemente en la revista Evolutionary Bioinformatics los investigadores describieron que estos peculiares peces trabajan a todo vapor y gastan gran parte de su energía en producir proteínas anticongelantes a niveles nunca antes observado, que es como si el animal estuviera realmente repleto de anticongelante «hasta las branquias», como se describe en ScienceAlert.

Para reconocer esto los investigadores realizaron un análisis genético en un L. gibbus juvenil que fue capturado en la costa del este de Groenlandia, el estudio consistió en cuantificar la expresión de transcriptomas que básicamente son todas aquellas moléculas que eventualmente codificarán para las proteínas necesarias del organismo.

De este modo, se determinó en el estudio que, entre los miles de transcripciones secuenciadas en las especies del Ártico, todas las expresadas por L. gibbus para proteínas anticongelantes eran realmente altas.

Así, se describe que «una expresión tan alta de transcripciones de anticongelantes sugiere que el pez caracol le da gran prioridad a estas proteínas, y es comprensible, considerando que son cruciales para sobrevivir en temperaturas bajo cero».

De esta manera, esta especie se destaca por ser el único pez polar conocido por presentar biofluorescencia (véase imagen del cabecera) y por tener una capacidad excepcional de producir proteínas anticongelantes.

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