La evolución podría estar ocurriendo mucho más rápido de lo que pensábamos, según gigante estudio

Las hienas manchadas se adaptan bien a los cambios en su entorno. Aquí, un clan de hienas en el cráter del Ngorongoro (Tanzania) declaró rápidamente un rodillo averiado como su nuevo lugar de descanso favorito. (Foto: Oliver Höner).

Sabemos que la evolución darwiniana es el proceso por el que la selección natural promueve cambios genéticos en los rasgos que favorecen la supervivencia y la reproducción de los individuos. La rapidez con la que esta ocurra depende de la a abundancia de su «combustible»: cuánta diferencia genética hay en la capacidad de sobrevivir y reproducirse. Un reciente y gigante estudio, dice que el «combustible» puede ser mucho mayor, por lo tanto, la velocidad en la que ocurre la evolución también lo será.

Darwin pensó que la evolución era un proceso lento, cosa que la naturaleza ha demostrado que no pasa con todas las especies. Un ejemplo de ello es el de las poblaciones británicas de la polilla moteada, donde la abundancia de morfos de dos colores cambió drásticamente en solo unas pocas décadas, como resultado de la evolución por selección natural que favorecía diferentes morfos según el nivel de contaminación del aire.

No estaba claro si puede suceder lo mismo con los animales con vidas más largas, como las aves y los mamíferos. Esta cuestión se abordó en una investigación llevada a cabo por un equipo internacional de 40 investigadores de 27 instituciones. Sorprendentemente, los hallazgos sugieren que la materia prima para la evolución es mucho más abundante en los animales salvajes de lo que se creía.

Esto indica que muchas poblaciones de aves y mamíferos pueden evolucionar sorprendentemente rápido: su cantidad de diferencia genética en la capacidad de sobrevivir y reproducirse es de dos a cuatro veces mayor de lo que se pensaba anteriormente.

«Para realizar este estudio, necesitábamos saber cuándo nació cada individuo, con quién se aparearon, cuándo tuvieron crías y cuándo murieron», dijo el Dr. Timothée Bonnet, de la Universidad Nacional de Australia, quien dirigió el estudio. A pesar de esta dificultad, consiguieron combinar 2,6 millones de horas de recogida de datos de campo y análisis genéticos durante décadas de 19 poblaciones de 15 especies de todo el mundo.

Dentro de las 15 especies analizadas estaban las hienas manchadas del cráter del Ngorongoro, en Tanzania. Los científicos han estudiado esta población durante más de 26 años y han recopilado un pedigrí genético que abarca más de 2000 individuos a lo largo de ocho generaciones. Para sorpresa, las hienas manchadas resultaron ser las que más «combustible» tienen de las 15 especies estudiadas. Su tasa de evolución fue 4 veces más que en las estimaciones anteriores.

Esto es de cierto modo una buena noticia, ya que implica a que las especies tengan una mayor tasa evolutiva y adaptación a las condiciones del medio. No se sabe lo que depare las siguientes décadas, aunque como vamos lo más probable es que sean entornos con duras condiciones climáticas. Las especies que más facilidad tengan a la hora de adaptarse, más posibilidades tendrán de sobrevivir.

«Esta investigación nos ha demostrado que no se puede descartar la evolución como proceso que permite a las especies sobrevivir en respuesta a los rápidos cambios ambientales», dijo el Dr. Bonnet. «Dado que el hábitat de muchas especies cambia a un ritmo cada vez mayor, no hay garantía alguna de que estas poblaciones sean capaces de mantener el ritmo. Pero lo que sí podemos afirmar es que la evolución es un factor mucho más importante de lo que se creía en la adaptabilidad de las poblaciones a los cambios ambientales que estamos viendo actualmente».

Los resultados se han publicado en Science.

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