Esta es la forma más segura de lavar el pollo en la cocina para evitar contaminación, según la ciencia

Se ha recomendado ampliamente que no se debe lavar o enjuagar las carnes y /o aves crudas antes de cocinarlas, ya que esta práctica conduce a que las bacterias en la superficie de estos alimentos se propaguen a las áreas circundantes del lavabo o utensilios de la cocina y se contaminen. Además, la cocción de la carne permite la propia descontaminación de estos productos y los vuelve seguros para consumirse sin el riesgo de contraer alguna enfermedad transmitida por los alimentos.

Pese a esto, lavar las carnes como el pollo es un hábito muy común que ha pasado de generación en generación y que muchas personas no están dispuestas a cambiar; actualmente la práctica se sigue llevando a cabo y no se espera que en el futuro esto se modifique. Frente a esto, lo mejor que se puede hacer en lugar de advertir a las personas que no laven el pollo, es determinar y recomendar cuál es una forma más segura de lavar este tipo de alimentos para disminuir la probabilidad de propagación y contaminación bacteriana en su cocina.

En este sentido, la física nos tiene unas recomendaciones muy asertivas. Recientemente un grupo de investigadores hicieron un estudio para confirmar que las bacterias del pollo crudo se pueden transferir a las superficies cercanas mediante salpicaduras de agua y determinaron cuáles eran los factores más importantes que daban pie a este hecho. El reporte se publicó en Physics of Fluids con el nombre de “Chickensplash! Exploring the health concerns of washing raw chicken” y aquí te resumimos los hallazgos.

Si lavar el pollo es una costumbre para usted, le sugerimos evitar utilizar el chorro de agua a grandes presiones al realizar esta práctica, ya que en el estudio se determinó que el flujo de agua y la flexibilidad del pollo son factores determinantes para que la propagación de las bacterias mediante la salpicadura de agua llegue más lejos y contaminen una mayores áreas cercanas al lavadero. De esta manera, impida los “estallidos” de agua sobre el pollo; preferiblemente abra la llave del agua poco a poco y mantenga un chorro constante.

Asimismo, la altura del grifo es un factor importante; en el estudio se encontró que, a mayor distancia entre el chorro de agua y la superficie de pollo, las salpicaduras contaminantes alcanzan áreas más alejadas de la cocina. Durante la experimentación los investigadores observaron que cuando la altura del grifo tenía unos 40 cm de distancia, las salpicaduras de agua alcanzaron a contaminar áreas que se encontraban a 22 cm del fregadero, por su parte, cuando la altura correspondía a unos 15 cm, la contaminación se redujo a superficies muy cercanas, con una lejanía de aproximadamente 5 cm. Por ello, se recomienda mantener una distancia corta entre el chorro de agua y el pollo cuando este se lave.

Finalmente, se aconseja evitar tiempos prolongados de lavado para minimizar las salpicadura contaminantes de agua, y, una vez realizada la práctica se debe lavar y desinfectar muy bien todas las superficies o utensilios cercanos al fregadero o que hayan estado en contacto directo para prevenir de mejor manera las enfermedades transmitidas por los alimentos en la cocina tras una contaminación cruzada.

El estudio en el cual se basó esta nota se encuentra en: Physics of Fluids

 

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