Los científicos enseñaron a peces de colores a conducir un vehículo motorizado en un extraño experimento

Los científicos han enseñado a los peces de color a conducir. (Crédito: Givon, et al., 2022).

Algo inesperado, un pez conduciendo. Aunque no de la misma forma que lo hacemos los humanos, los científicos han enseñado a un goldfish a conducir un «automóvil» lleno de agua con ruedas motorizadas.

El pez dorado (conocido en inglés como goldfish), es un pez de agua dulce de la familia Cyprinidae del orden Cypriniformes. Comúnmente es mantenido como mascota en acuarios de interior, y es uno de los peces de acuario más populares.

En un extraño experimento, los científicos enseñaron a conducir a un goldfish. La intención era aprender cómo estos peces navegan en los entornos terrestres, es decir, probar si pueden realizar tareas fuera de su entorno. Naturalmente los peces dorados y otras especies tienen que navegar para buscar comida o refugiarse para escapar de sus depredadores. Por ello, los investigadores manipularon los entornos ambientales en los que probaron estas habilidades o estrategias.

Se inspiraron de un experimento anterior donde un grupo de curiosos desarrolló un dispositivo móvil similar a un pez dorado. En él les enseñaron a alcanzar un objetivo en un vehículo motorizado, pero no se centraron en analizar el comportamiento de los de los animales, más bien es una demostración de software.

«La navegación es una capacidad crítica para la supervivencia de los animales y es importante para buscar comida, encontrar refugio, buscar pareja y una variedad de otros comportamientos. Dado su papel fundamental y su función universal en el reino animal, tiene sentido explorar si la representación del espacio y los mecanismos de navegación dependen de la especie, el sistema ecológico y las estructuras cerebrales, o si comparten propiedades generales y universales», escriben los autores.

Para probarlo, el equipo entrenó a peces de colores para que utilizaran un Vehículo Operado por Peces (FOV), una plataforma terrestre con ruedas que reacciona a las características de movimiento del pez, su ubicación y orientación en su tanque de agua para cambiar la posición del vehículo, es decir, del tanque de agua, en la arena.

El FOV estaba compuesto por un chasis de 40×40×19 cm que albergaba la plataforma sobre la que se colocaba el depósito de agua. Debajo de la plataforma, se montaron cuatro motores conectados a cuatro ruedas omnidireccionales, se explica en el artículo.

El vehículo tenía una pequeña computadora que incluía cámara y sensores. El control se realizaba transmitiendo la señal de vídeo de la cámara al ordenador, que realizaba la segmentación y la detección para encontrar la ubicación y la orientación del pez en el tanque de agua. Por ejemplo, si el pez se encontraba cerca de un límite (es decir, la pared) del tanque de agua mientras miraba hacia afuera, el vehículo se movía en esa dirección.

Luego pusieron a conducir a los peces hacia un objetivo a cambio de una recompensa de gránulos de comida que era idéntica a la comida normal de los peces. Sorprendentemente los peces de colores lograron conducir hasta alcanzar el objetivo, e incluso lo hacían esquivando obstáculos.

Dado que los peces pasaron la prueba, los científicos dicen que representa una demostración de cómo un pez pudo transferir su representación espacial y sus habilidades de navegación a un entorno terrestre completamente diferente. De esta forma se respaldaría la hipótesis de que el goldfish posee una cualidad universal que es independiente de la especie.

El estudio aparece en la revista Behavioral Brain Research.

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