Hubble logra espectacular captura de un gigantesco agujero negro en una galaxia espiral

La galaxia M91 captada por la Cámara de Campo Amplio 3 del Telescopio Espacial Hubble. (Crédito: ESA/Hubble & NASA, J. Lee y el equipo PHANGS-HST).

Hubble nos acaba de proporcionar una espectacular vista de la galaxia espiral M91 que contiene a un colosal agujero negro supermasivo. La imagen fue captada por la Cámara de Campo Amplio 3 del Telescopio Espacial Hubble de la NASA/ESA.

La galaxia M91 se encuentra a unos 55 millones de años luz de casa, en la constelación de Coma Berenices, y -como es evidente en esta imagen- es una galaxia espiral barrada. Al igual que nuestra galaxia, y casi todas las demás, en su centro contiene a un poderoso agujero negro supermasivo.

Según la NASA, el agujero supermasivo en el centro de M91 tiene una masa de entre 9.6 y 38 millones de veces más que el Sol. Información que se obtuvo gracias a un estudio realizado en 2009 con datos de archivo del Hubble.

«Esta observación forma parte de un esfuerzo por construir un tesoro de datos astronómicos que exploren las conexiones entre las estrellas jóvenes y las nubes de gas frío en las que se forman. Para ello, los astrónomos utilizaron el Hubble para obtener observaciones en el ultravioleta y en el visible de galaxias ya vistas en longitudes de onda de radio por el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, con base en tierra».

Si bien, los científicos pueden tener objetivos específicos con respecto a lo que ve Hubble, este tipo de observaciones generalmente nos proporciona conocimiento para comprender cómo crecen y evolucionan las galaxias masivas a lo largo de millones y miles de millones de años. El misterio entorno al origen agujeros negros supermasivos es uno de los problemas más grandes que actualmente enfrentan los astrofísicos, por lo que este tipo de observaciones también resultan valiosas a este campo.

Hubble (HST, Hubble Space Telescope) es el observatorio espacial más famoso, y probablemente el de mayor éxito, que ha existido. El telescopio de 11 toneladas fue situado en una órbita de 570 km de altura alrededor de la Tierra por el transbordador espacial en abril de 1990. Aunque el camino para el veterano Hubble no siempre fue fácil; tuvo que superar una serie de problemas técnicos el año pasado, incluyendo un problema informático que lo «apagó» temporalmente. Es probable que ya no dure mucho, debido a los años que tiene el telescopio muchos de sus instrumentos se han deteriorado.

Lo bueno es que ahora tenemos un nuevo observatorio espacial en órbita. Se trata nada más y nada menos que el telescopio más sofisticado de toda la historia humana, James Webb. Recientemente completó la séptima y última etapa de su alineación, lo que indica que pronto estará empezará a hacer ciencia. Se considera como el sucesor del legendario telescopio espacial Hubble, pero no un reemplazo, ya que las misiones serán complementarias mientras sus instrumentos continúen funcionando.

A diferencia del Hubble, Webb está diseñado para ver la luz infrarroja. Las longitudes de onda más largas del infrarrojo penetran más fácilmente en el polvo, lo que permite ver con mayor claridad; además, permite a los científicos retroceder en el tiempo gracias a un fenómeno llamado desplazamiento al rojo. Su alta tecnología lo permitirá capturar la luz que ha estado viajando por el espacio desde hace 13.500 millones de años, cuando se formaron las primeras estrellas y galaxias en la oscuridad del universo primitivo.

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