Miles de satélites están contaminando los cielos y amenazan las prácticas de astronomía tradicional

La gran cantidad de satélites es una preocupación para los astrónomos y observadores del cielo. (Crédito de imagen ilustrativa: Eskoriatza Udala).

La era de los satélites ha sido crucial para el avance tecnológico que ha facilitado la vida de los humanos. Brindan conocimiento sobre el clima, nuestro planeta, e incluso sobre el universo mismo. Sin embargo, en los últimos años el número de satélites ha incrementado considerablemente, convirtiéndose en una preocupación para los astrónomos y observadores del cielo.

Empezando con SpaceX y sus planes Starlink, la cual ha sido particularmente foco de críticas, puesto que únicamente este proyecto está camino a poner en órbita 12.000 satélites y tiene intenciones de extenderlo hasta unos 42.000. Amazon no se queda atrás y planea enviar una megaconstelación de más de 3000 satélites con su iniciativa Kuiper. Le siguen otros como OneWeb, StarNet / GW.

Entendemos que la finalidad de muchos de estos satélites es servir a la Tierra. El jefe de SpaceX, Elon Musk, ha enfatizado que busca ofrecer servicio de internet global, incluyendo lugares remotos o donde los costes por este servicio son muy elevados. También ha mencionado que se preocupan mucho por la ciencia y Starlink no afectaría en lo absoluto a los avances en astronomía, por el contrario, «se podrá ayudar potencialmente a miles de millones de personas».

No obstante, hay investigaciones que advierten de que las megaconstelaciones amenazan a los cielos oscuros. La población de satélites artificiales y desechos espaciales que orbitan alrededor de la Tierra podrían imponer limitaciones tanto a las operaciones espaciales como a la astronomía óptica y de radio con base en tierra.

En un artículo reciente de Karlie Noon, astrónoma de Universidad Nacional de Australia, afirma que «la carrera espacial moderna ha llevado a que miles de satélites se dispersen por las órbitas exteriores de la Tierra. Si no se cuestionan, estas empresas corren el riesgo de sobrepoblar un entorno espacial ya abarrotado, lo que podría llevar a los cielos oscuros a la extinción».

Investigadores de la Universidad de Regina, UBC y la Universidad de Toronto, proporcionaron el año pasado predicciones para los brillos ópticos y las distribuciones para un total de 65.000 satélites en sus órbitas presentadas o previstas. Simulando las posiciones potenciales y el brillo de estos satélites, concluyen que los observadores casuales del cielo verán interrumpida su visión.

Los investigadores reconocen el compromiso de SpaceX con otros operadores de satélites, como OneWeb y Amazon (como en SATCON2), para entablar conversaciones con los astrónomos, solo que no es suficiente. «SpaceX ha declarado que diseñará sus satélites Starlink para que sean más débiles que la magnitud visual 7. Aplaudimos sus esfuerzos, pero observamos que todavía aún no han logrado este objetivo».

Karlie Noon coincide con que se debe incluir un compromiso más amplio. «…han intentado reducir la luminosidad de sus satélites pintándolos con un novedoso revestimiento antirreflectante. Las técnicas de recubrimiento han demostrado una reducción de la luz solar reflejada de hasta un 50%. Por desgracia, no todas las longitudes de onda de la luz que se dispersa se reducen con este método. Así que la astronomía de ondas múltiples, y diferentes especies de animales, siguen estando en peligro», explica.

A pesar de que el panorama tiene una pinta complicada, algunos astrónomos consideran que una regulación adecuada sobre la cantidad de satélites y una fuerte cooperación internacional permitiría gran parte de la astronomía de investigación y la observación tradicional de las estrellas. Después de todo, todos queremos seguir disfrutando de las maravillas del cielo nocturno, donde la mayoría lo hace al ojo desnudo.

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