¿Cómo las selfies distorsionan tu rostro y afectan tu autoestima? La ciencia tiene una explicación

Fotografía tomada de Plastic and Reconstructive Surgery

¿El día de hoy te has tomado alguna fotografía con tu celular? ¿Eres consciente de qué tan frecuentemente te tomas fotos? ¿Sueles tomarte 1000 fotografías antes de seleccionar una que te guste?  La mayoría de las personas seguramente han respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, así que esto puede interesarte.

El uso de la tecnología va en aumento, a la par, se ha visto una tendencia realmente pronuncia en cuanto al número de fotografías que se toman las personas con la cámara frontal de sus teléfonos inteligentes, las popularmente conocidas «selfies».

En este sentido, específicamente en el área de la cirugía plástica y estética, los especialistas médicos indican que esto ha sido una circunstancia que se replica cuando un paciente los visita en una consulta para corrección facial, lo cual podría traer consecuencias negativas derivado de la distorsión de la imagen que provocan este tipo de fotografías.

Hoy en día la cámara fotográfica es una herramienta imprescindible para los cirujanos plásticos y estéticos que les permite evaluar y planificar objetivamente cirugías, explicar los detalles y resultados esperados a los pacientes, realizar la evaluación al final postoperatorio y, básicamente, generar una evidencia documental que podría incluso protegerlos legalmente.

No obstante, la fotografía clínica utilizado para estos méritos consiste en métodos bien estandarizados que controlan múltiples variables como la distancia paciente-cámara, iluminación, exposición, entre otros, para evitar confusiones y alteraciones en la percepción de los rasgos. Estas son cuestiones que no suelen cuidarse tras la captura de una selfie.

En este contexto, un estudio publicado recientemente demostró que hay un cambio significativo en el tamaño y percepción de los rasgos faciales al comparar un par de selfies con el estándar de oro de la fotografía clínica bajo las mismas condiciones.

De esta manera, se les tomó tres series de fotografías a los voluntarios que participaron en el estudio, las primeras se tomaron con la cámara frontal de un teléfono inteligente a 30 y 45 centímetros de distancia, mientras que la fotografía clínica se realizó a 1.5 metros con una cámara réflex digital de lente única, igualmente se les pidió llenar un inventario denominado «FACE-Q» al observar cada fotografía tomada, éste es un instrumento para evaluar la satisfacción de la apariencia tras un procedimiento quirúrgico de estética facial. Por último, se hicieron mediciones de la nariz, labio, mentón y ancho facial.

Los hallazgos encontrados indicaron que la longitud nasal fue de 4-8.7% más largas en las selfies de 30 cm en comparación con la fotografía clínica; la longitud del mentón hasta el labio inferior disminuyó en un 12% en las mismas fotografías; la proporción entre la longitud nasal y la longitud del mentón fue de un 17 % mayor; y el ancho nasal fue mayor en relación con el ancho de la cara.

Asimismo, indican los autores que «múltiples participantes declararon, “mi rostro se ve más proporcional en la fotografía clínica»». Está apreciación, en conjunto con las medidas y los resultados del inventario fueron concluyentes, determinando que la perspectiva de las imágenes se distorsiona en las selfies; se observa la nariz más grande y las proporciones faciales se deforman; esto se produce debido a que las alteraciones de la perspectiva de las fotografías faciales se exacerban a distancias cortas entre la cámara y el sujeto, como en las selfies.

Está distorsión de la propia imagen tiene consecuencias importantes, que, en conjunto con la popularización de las redes sociales y la presión por la apariencia, tienen un impacto psicológico al generar sentimientos negativos en las personas y afectar considerablemente su autoestima.

Asimismo, se ha observado que existe una relación notable entre el aumento en las selfies, el uso de las redes sociales y las solicitudes de rinoplastia en los últimos años, lo que es un indicador de cuánto afectan estás cuestiones en la vida de las personas.

Es muy importante reconocer las consecuencias implicadas ante estos factores que distorsionan la propia imagen de las personas, reconocer cómo esto afecta su salud mental tras presentar mayor insatisfacción con nuestro cuerpo y que esto nos permita ser más conscientes de lo que consumimos tras la pantalla de nuestro celular.

El estudio completo se encuentra en: Plastic and Reconstructive Surgery

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