Por estas razones el horario de verano es perjudicial para la salud, de acuerdo con la ciencia

Durante mucho tiempo se ha especulado sobre los beneficios en la salud que trae el cambio de horario de verano ya que, al adelantar una hora el reloj, implica despertarse “más temprano”. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que son más los riesgos para la salud que derivan de pasar de un horario de invierno a un horario de verano.

Para analizar esto podemos usar como ejemplo el caso en el que los niños entran a tomar sus clases presenciales, que en la mayoría corresponde a las 7 de la mañana; o bien, cuando las personas se levantan, se alistan y salen a realizar sus actividades laborales. En ambos casos, durante el horario habitual (el de invierno) se comienzan a realizar bajo los primeros rayos de luz del día. Sin embargo, el hecho de que el reloj se adelante una hora implica que se pierda una hora de sueño y se comiencen a realizar las actividades en la oscuridad total.

Desde el punto de vista médico, esto es totalmente perjudicial, ya que la luz de la mañana es valiosa para ayudar a establecer los ritmos naturales del cuerpo: nos despierta y mejora el estado de alerta. Durante ocho meses este estado se mantiene normal, pues iniciamos el día con los primeros rayos de luz, pero un cambio repentino en las condiciones de luminosidad durante los primeros momentos en que iniciamos el día (las cuales permanecen ausentes por lo ya mencionado con anterioridad) impacta negativamente en la salud, todo derivado del cambio de horario de verano.

Si bien es cierto que aún se desconocen las razones exactas que provocan esto, algunos estudios señalan que puede deberse a los efectos de la luz sobre el aumento de los niveles de cortisol, un metabolito que se produce en el organismo y que modula, entre otras cosas, la respuesta al estrés. Otros estudios lo relacionan con el efecto que tiene la luz sobre la amígdala, una parte del encéfalo involucrada en las emociones.

El hecho de que se sienta que se duerme menos (aparte de que se adelanta el reloj una hora) y por lo tanto, que se experimente más cansancio durante el día, radica en que la exposición a la luz más tarde en la noche derivada del cambio de horario, retrasa la liberación de melatonina en el cerebro, la cual es indispensable para inducir el sueño. En este punto, es conveniente señalar que los adolescentes son la población que más sufre de problemas del sueño debido a la luz nocturna prolongada del horario de verano, ya que es en esta etapa del desarrollo donde la melatonina se libera más tarde en la noche.

Pero los problemas no terminan ahí. En un estudio de 2020 publicado en PLOS Computational Biology, los autores encontraron ciertos vínculos potencialmente graves derivados del cambio de horario de verano, ya que este aumenta el riesgo de problemas cerebrovasculares, cardiovasculares, trastornos mentales y del comportamiento, y enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario, como enteritis y colitis no infecciosas.

En otro artículo publicado en la revista JAMA Neurology, un equipo de investigadores liderados por la Dra. Beth Ann Malow (Profesora de Neurología y Pediatría de la Universidad de Vanderbilt) encontró evidencia que vincula la transición anual al horario de verano con un aumento de los accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y falta de sueño en los adolescentes.

Poco a poco, la evidencia científica está demostrando que son más los efectos perjudiciales en la salud humana derivadas del cambio de horario de verano, que los beneficios (aún cuestionables por diversas entidades) que se tienen sobre el ahorro de energía eléctrica.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.

ensedecienciaalan

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.