Si al medio ambiente quieres salvar, jugosos insectos debes devorar, según la ciencia

Larvas comestibles de Rhynchophorus phoenicis, en el mercado de comida tradicional de Puerto Francisco de Orellana. Ecuador.Foto: Canva Images.

Durante mucho tiempo se ha considerado a los insectos como un alimento muy prometedor; tanto es así, que han sido catalogados por muchas fuentes como el alimento del futuro ¿Por qué? Debido a su alto contenido de nutrientes, estos pequeños artrópodos son una fuente económica de proteínas de origen animal.

Por si esto fuera poco, su producción requiere de menos recursos, si los comparamos con otras fuentes proteicas, como la carne de res. Por ejemplo, para producir un kilogramo de proteína de insectos, solo se requiere de unos cuantos kilogramos de materia orgánica que sirven de alimento para los gusanos de la harina. Por el contrario, para producir la misma cantidad de proteína de carne de res, se requiere de muchísima más materia, más espacio y por lo tanto, es mayor el impacto negativo al medio ambiente, con la producción de gases de efecto invernadero.

Ahora, en un curioso artículo de opinión publicado en Trends in Plant Science, los investigadores analizan más a profundidad el impacto positivo en el medio ambiente que conlleva el consumir insectos. En el informe, los autores analizan el impacto positivo sobre los suelos destinados al cultivo y la agricultura, utilizando los subproductos que se generan en las granjas destinadas a la producción de insectos, como los gusanos de harina, tenebrios y grillos.

“Se está surgiendo una nueva enmienda orgánica del suelo a partir de la producción de una fuente de proteína animal innovadora, es decir, la producción de insectos como el gusano amarillo de la harina (Tenebrio molitor), el grillo doméstico (Acheta domesticus) y la mosca soldado (Hermetia illucens) como alimento y forraje”, afirman los autores en su artículo.

Dentro de los componentes que se encuentran en los subproductos de desecho de las granjas que se dedican a la producción de este tipo de insectos, figuran dos elementos muy importantes: el excremento y las exuvias, los cuales pueden ayudar a la regeneración de los suelos destinados a la agricultura. De hecho, se ha demostrado anteriormente que las exuvias (aquel exoesqueleto que mudan ciertos insectos conforme van creciendo) son ricas en quitina, un polisacárido que ayuda en el crecimiento de las especies vegetales.

«Un componente importante de las exuvias de los insectos es la quitina, un polisacárido de alto peso molecular que también está presente en las paredes celulares de los hongos y en el exoesqueleto de muchos crustáceos. Se ha demostrado que las enmiendas del suelo que contienen quitina promueven el crecimiento de las plantas», señalan los autores.

Por su parte, el biólogo Marcel Dicke, de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos y autor principal de estudio, señala que la quitina de las exuvias es metabolizada por cierto tipo de bacterias benéficas presentes en el suelo, haciendo que las plantas sean más resistentes a plagas y a enfermedades. «Cuando se agregan exuvias al suelo, las poblaciones de esas bacterias beneficiosas aumentan», explica Dicke. Por otra parte, los excrementos de insectos pueden servir como fertilizantes naturales que propician un crecimiento óptimo de las plantas que se encuentran en suelos destinados a la agricultura.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que comas insectos, le estás haciendo un favor al medio ambiente.

El artículo se ha publicado en Trends in Plant Science.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.

ensedecienciaalan

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.