Descubren posibles estructuras químicas responsables del origen de la vida

Aunque ya contamos con conocimientos sólidos sobre la conformación de lo que pudieron ser los primeros seres vivos, nos hacen falta piezas clave sobre el origen de la vida que nos confirmen de que manera se originó aquí en la Tierra.

Gracias a los avances científicos, actualmente un estudio reveló cuáles podrían ser las proteínas que lo han hecho posible.

El equipo de investigadores partió de la premisa de pensar de una manera distinta en la vida, no como seres autorreplicantes, sino como flujos constantes de energía que se recolectan y se utilizan para cumplir con distintas funciones.

En la sopa primitiva se piensa que esa energía inicial provenía de fuentes como el sol o la Tierra, enviada en forma de calor por radiación en el caso de los rayos del sol o por fosas hidrotermales en el caso de la Tierra.

En otras palabras se trataba de un flujo de electrones que se encontraban en un movimiento constante, siendo en sí mismo, uno de los procesos fundamentales en cualquier sistema biológico.

Teniendo como base estas premisas, los investigadores decidieron buscar las proteínas que se unieran a los metales, a través de un enfoque computacional metódico en el que no se discrimina la naturaleza o función de la proteína, sino que se tuvo como criterio de búsqueda las más afines a los metales.

«Vimos que los núcleos de unión a metales de las proteínas existentes son de hecho similares, aunque las proteínas mismas no lo sean», mencionó la microbióloga Yana Bromberg, primera autora del artículo.

Además mencionan que los núcleos de unión a metales, suelen estar conformados a su vez por subestructuras repetidas, las cuales no sólo fueron encontradas en los núcleos de unión, sino también en otras regiones e inclusive en otras proteínas que no se habían considerado para estudiar en este trabajo.

Se piensa que esta fue una de las características compartidas que tuvieron las primeras proteínas y que es un rasgo compartido que han presentado después de distintas modificaciones a través del tiempo hasta las proteínas conocidas actualmente.

Es factible pensar en ello, ya que dicha característica pudo haber impulsado la transferencia de electrones que hace posible la producción energética suficiente para sustentar la vida.

En palabras de la microbióloga: «Nuestra observación sugiere que los reordenamientos de estos pequeños bloques de construcción pueden haber tenido un ancestro común o un pequeño número de ancestros comunes y dado lugar a toda la gama de proteínas y sus funciones que están disponibles actualmente».

Este estudio contribuye al labor científico en busca del origen de la vida al brindar una nueva perspectiva, inclusive en el supuesto de buscar vida fuera de la Tierra.

«Nuestro hallazgo de los bloques de construcción estructurales específicos también es posiblemente relevante para los esfuerzos de biología sintética, donde los científicos pretenden construir proteínas específicamente activas de nuevo».

La investigación ha sido publicada en Science Advances.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.