Una roca encontrada en un campo resultó ser un antiguo meteorito de 4,600 millones de años.

Todos hemos visto formas extrañas en algunos tipos de rocas que encontramos en el campo o cuando salimos a dar un paseo. Sin embargo, la próxima vez que note algo en una roca que se encuentre en su camino, piénselo dos veces antes de arrojarla o dejarla en el olvido, pues podría estar presenciando un objeto histórico con huellas ancestrales del origen de nuestro sistema solar plasmadas en su composición.

Algo muy parecido le ocurrió al ciudadano Derek Robson, de Reino Unido, cuando descubrió una “roca” en un campo de Loughborough, una tarde primaveral de marzo. Sin embargo, nunca imaginó que se trataba de un meteorito que había impactado con la superficie de la Tierra, hasta que un análisis lo demostró. 

Cuando los científicos de Organización de Investigación Astrofísica de East Anglian analizaron la roca espacial, descubrieron que tenía una antigüedad de más de 4,500 millones de años, por lo que es muy probable que dentro de su composición se encuentren huellas que pudieran revelar el pasado violento y formación de nuestro sistema solar… y muy posiblemente nuestros propios orígenes.

Se estima que este objeto proviene de los confines del sistema solar, entre las órbitas de Marte y Júpiter, es decir, del cinturón de asteroides, y que ahora se ha convertido en un meteorito al impactar con la superficie de la Tierra. «La estructura interna es frágil, porosa, con fisuras y grietas», explica en un comunicado el Dr. Shaun Fowler, de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido.

«No parece haber sufrido un metamorfismo térmico, lo que significa que ha estado allí, más allá de Marte, intacto, desde antes de que se creara cualquiera de los planetas, lo que significa que tenemos la rara oportunidad de examinar una parte de nuestro pasado primordial».

Ahora, los investigadores están utilizando técnicas de microscopía electrónica para estudiar la morfología de su superficie a escala micrónica y nanométrica; espectroscopía vibracional y difracción de rayos X, con la esperanza de encontrar información sobre el origen del sistema solar (y muy posiblemente de nuestro propio origen) que pudiera estar presente en su estructura, informa la Loughborough University. 

Este meteorito es un ejemplo de condrita carbonosa, un tipo de meteorito que a menudo contiene material orgánico, y que representan menos del 5% de meteoritos encontrados actualmente. El equipo de investigación está analizando cuidadosamente los elementos que pudiera contener, pues respaldarían la idea de que los primeros meteoritos transportaban aminoácidos, aquellos bloques de construcción de las proteínas presentes en todos los seres vivos.

«Ser capaz de identificar y confirmar la presencia de tales compuestos a partir de un material que existía antes de que naciera la Tierra, sería un paso importante para comprender cómo comenzó la vida», explica Derek Robson, quien además trabaja para la Organización de Investigación Astrofísica de East Anglian.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.