Un implante “inflable” de médula espinal podría reducir el dolor de espalda crónico

El dolor de espalda afecta a una gran cantidad de la población, siendo el dolor crónico el que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de la persona que lo padece, perjudicando no solo su salud, sino también en su desempeño social. Debido a esta situación, la investigación médica se ha centrado en los tratamientos que “alivien” el dolor, pero debido a que las causas que lo producen son multifactoriales, es probable que los métodos pudieran llegar a fallar como tratamientos médicos que combaten el dolor.

Por ello, los avances científicos han cambiado notablemente en los últimos años. Por ejemplo, en la actualidad se cuenta con una tecnología conocida como “estimulador de médula espinal”, a través de la cual se emplean dispositivos implantados quirúrgicamente en una zona de esta parte importante del sistema nervioso. Al ser activados, estos emiten pulsaciones eléctricas que  modifican y enmascaran las señales de dolor que son enviadas al cerebro a través de la médula espinal. Los resultados se traducen en un alivio para los pacientes.

Bajo este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, han creado un novedoso dispositivo que podría ser la solución definitiva para combatir el dolor de espalda crónico. El dispositivo en cuestión es un tipo de “implante inflable” que, a diferencia de otros, no requiere de cirugías tan invasivas para su colocación en la médula espinal y promete resultados iguales o mejores que los obtenidos con otros métodos. 

“Nuestro objetivo era hacer algo que cubriera una mayor zona de la médula espinal y que no fuera tan invasivo: un dispositivo que sea clínicamente efectivo pero que no requiera una cirugía compleja y arriesgada. Esto podría ser utilizado como tratamiento que pueda cambiar la vida a muchas personas», explicó en un comunicado el Dr. Christopher Proctor, del Departamento de Ingeniería de Cambridge y uno de los autores principales del estudio publicado en Science Advances.

Una vez ha sido implantado, el dispositivo se extiende como un colchón de tan solo 60 micrómetros de grosor, con solo un pequeño chorro de aire o líquido. Este logro ha sido posible de realizar gracias a la consideración de dos parámetros fundamentales en su diseño: electrónica flexible que permite que un dispositivo cambie su forma después de la implantación y la adición de canales de microfluidos para inflarlo. 

“La electrónica de película delgada no es nueva, pero la incorporación de cámaras de fluido es lo que hace que nuestro dispositivo sea único, esto permite que se infle en forma de paleta una vez que está dentro del paciente”, explicó el Dr. Proctor. 

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Para la validación de su dispositivo, el equipo de científicos de Cambridge lo probó en dos fases. En una primera fase, la validación se realizó “in vitro” a través de modelos de la columna vertebral, con la finalidad de monitorear el funcionamiento de los electrodos del dispositivo. En una segunda fase, el equipo utilizó cadáveres humanos para evaluar las técnicas quirúrgicas requeridas para su implantación. “Este dispositivo puede enrollarse en la forma de una aguja percutánea estándar y luego implantarse en el sitio de interés antes de expandirse in situ, desplegándose en su conformación tipo paleta”, explican los autores en su artículo.

Con el novedoso dispositivo, los investigadores piensan que se podrían combatir los síntomas de dolor de espalda crónico que se presentan en muchas personas. Además, podría reducir la necesidad de cirugías tan invasivas que se requieren al emplear la tecnología de estimuladores de médula espinal.

La investigación ha sido publicada en Science Advances, y la puedes ver aquí.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.