El empleo de células madre como un prometedor tratamiento contra el Parkinson

El equipo de investigación de la Universidad de Winsconsin dirigido por el profesor Su-Chun Zang, demostró a través de un estudio clínico en ratones que las células madre podrían tener una aplicación práctica en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson.

El prometedor estudio logra reparar circuitos restableciendo las funciones motoras por medio de las neuronas derivadas de las células madre en las regiones del cerebro con las neuronas nativas.

Al hablar de células madre, es conveniente resaltar aquellos aspectos básicos que la definen como tal. Una célula troncal (comúnmente conocida como «célula madre»), es aquella que tiene una capacidad casi ilimitada de autorenovación, proliferación y diferenciación, siendo esta última característica la que le permite convertirse en cualquier tipo de célula que existe en el organismo.

Ahora bien, es relevante abordar determinados aspectos en torno a las células madre:

Existen dos tipos de «células madre»:

  • Células madre embrionarias. Estas células tienen el potencial de poder diferenciarse en cualquier tipo de célula presente en el organismo  (miocito, neurona, hepatocito… etc).
  • Células troncal totipotente (las mal llamadas células madre). Estas células tienen el potencial de diferenciarse en cualquier tipo de célula dirigido a un linaje en específico, por ejemplo, las células sanguíneas que se producen a partir de la diferenciación de una célula troncal hematopoyética en médula ósea.

Alcanzar un tratamiento mediante el reemplazo de células es un objetivo que los investigadores tienen para curar enfermedades que son, hasta el día de hoy, incurables. Es importante aclarar que para dar pasos tan trascendentes es necesario probar estos tratamientos primero en animales, para después efectuar los ensayos en humanos.

Por otra parte, es importante conocer sobre la enfermedad de Parkinson.

Considerada la segunda enfermedad neurodegenerativa más prevalente (después del Alzheimer), se produce como consecuencia de la pérdida de neuronas dopaminérgicas, lo que significa un déficit de dopamina, siendo el producto de múltiples factores como el envejecimiento, la vulnerabilidad genética y las exposiciones ambientales (pesticidas y herbicidas, así como tóxicos como el MPTP).

En la enfermedad de Parkinson, algunas células nerviosas del cerebro mueren progresivamente. El cerebro es el órgano más complejo de nuestro cuerpo y el cual está implicado en todas las funciones que efectuamos todos los días, donde la conexión de las neuronas es fundamental para su propia subsistencia.

Enfermedad de parkinson.

En el estudio dirigido por el profesor Su-Chun Zhang y publicado en Cell Stem Cell bajo el título Human Stem Cell- Derived Neurons Repair Circuits and Restore Neural Function, se demostró por medio de ratones, que las células madre podrían tener una aplicación en tratamientos como el Parkinson, ya que se descubrió que las neuronas derivadas de este tipo de células podían conectarse con las neuronas nativas.

 

Los científicos explicaron que la clave del hallazgo es la especificidad, concepto que se relacionó directamente con el término “identidad neuronal”, la cual es la capacidad de las neuronas para mantener durante su vida funciones y aspectos específicos. Este estudio tenía como objetivo llevar a cabo el trasplante de las células madre en el cerebro de los ratones; a lo largo de la investigación se descubrió que existía una alta especificidad de las células productoras de dopamina.

En primer lugar, los investigadores, buscaban reparar los circuitos que se veían afectados por la enfermedad de Parkinson en ratones (es decir, las lesiones neuronales que afectaban las regiones cerebrales, interrumpiendo circuitos para restaurar) comenzando a través de la persuasión de células madre embrionarias humanas para que se convirtieran en neuronas productoras de dopamina.

Meses después, cuando las nuevas neuronas se reintegraron, los ratones recuperaron su motricidad, confirmando que las neuronas trasplantadas repararon los circuitos dañados por el Parkinson, cerciorando que las neuronas trasplantadas crecían largas distancias para conectarse a las regiones del control motor del cerebro. Confirmando así, que ambos conjuntos de conexiones en las neuronas se parecían a los establecidos por las neuronas nativas.

Finalmente, se utilizaron «interruptores genéticos de encendido y apagado” mediante fármacos en las células madre para observar si aumentaba o disminuía su actividad motriz: si se apagaban, las mejoras en los ratones desaparecían, sugiriendo así que las células madre eran esenciales para restaurar los daños provocados por el Parkinson.

Es por ello que las células madre y sus aplicaciones se postulan como una de las más grandes promesas para los trastornos neurodegenerativos. 

La investigación ha sido publicada en la revista Cell Stem Cell, y puedes verla aquí. 

 

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