El cuerpo puede reaccionar a la comida rápida de la misma forma en que lo haría con una infección peligrosa

No es una novedad saber que el cuerpo humano, como todo sistema biológico, responde a estímulos del exterior a través de los complejos sistemas por los que está constituido. Uno de estos sistemas, conocido como inmunológico, mantiene la correcta función del cuerpo, ejerciendo su acción sobre los agentes extraños al propio organismo, como pueden ser bacterias, virus, hongos, toxinas… etc. 

Pero por muy extraño que parezca, un estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Bonn en Alemania, descubrió hace unos años, que el sistema inmunológico puede responder a una dieta de comida rápida de la misma forma en que responde a una infección bacteriana.

Cuando usted padece una infección bacteriana, su sistema inmunológico activa los mecanismos que inducen la proliferación y diferenciación de una gran cantidad de células especializadas en la defensa del cuerpo, como lo son los leucocitos (glóbulos blancos). En su trabajo, los científicos de Bonn descubrieron que esa misma proliferación se vio aumentada en ratones que habían sido alimentados con una dieta alta en grasas saturadas, azúcares y sales (similares a los contenidos en las dietas occidentales de comida rápida rica en grasa) sin interrupción durante un mes, persistiendo inclusive durante el mes posterior a la eliminación de la dieta grasosa.

La fagocitosis es una de las unciones especializadas de los monocitos en su fase madura.

«La dieta poco saludable provocó un aumento inesperado en la cantidad de ciertas células inmunes en la sangre de los ratones, especialmente granulocitos y monocitos», explicó la Dr. Anette Christ, del Instituto de Inmunidad Innata y autora principal del estudio publicado en 2018 en la revista Cell.

Los granulocitos y monocitos (que son un linaje diferente al que pertenecen los linfocitos), se producen por un evento conocido como hematopoyesis, a través de la cual se generan todas las células presentes en la sangre, a partir de una célula troncal hematopoyética (la mal llamada “célula madre”). En estas células progenitoras se modificó la expresión de genes debido a la dieta alta en grasas, misma que persistió incluso al mes posterior de privarles de dicha dieta, aún cuando los niveles de leucocitos habían vuelto a la normalidad.

El equipo detectó también la activación de un gen conocido como NLRP3, el cual desencadena la respuesta inmunitaria y es un componente primordial del inflamasoma, implicado en la activación de las respuestas inflamatorias ante estímulos del exterior. Sin embargo, NLRP3 se activó en 120 ratones cuando fueron alimentados con dietas grasas, de la misma forma en que lo haría ante un evento infeccioso.

La hematopoyesis inicia con la proliferación y diferenciación de una célula troncal totipotente.

Dicho de otra forma, una vez que el cuerpo ha comenzado a reaccionar a una dieta de “comida rápida”, volver a un régimen de alimentación saludable puede no ser suficiente para deshacerse completamente de los cambios, y eso tiene algunas implicaciones para nuestra salud en general. De hecho, esto podría explicar por qué algunos pacientes pueden desarrollar ciertas enfermedades metabólicas (como diabetes tipo II) aún cuando han dejado sus hábitos alimenticios perjudiciales. 

Aunque el estudio fue realizado en ratones, recordemos la extrema similitud genética que existe entre esta especie y el humano. “Si el mismo tipo de reacción ocurre dentro de nuestros cuerpos, entonces hay más evidencia del vínculo entre una dieta poco saludable y problemas de salud como diabetes tipo II , obesidad y problemas cardíacos”, explican los investigadores en su estudio.

Estos resultados nos invitan a pensar sobre las consecuencias a largo plazo que pueden salir a flote, derivadas de una dieta rica en grasas. Tal y como lo explican los autores del estudio, los cimientos de una dieta saludable deben convertirse en una parte relevante de la educación, a fin de evitar problemas de salud.

La investigación fue publicada en la revista Cell, y la puedes ver aquí.

 

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