Einstein predijo la existencia de los “supersentidos” animales décadas antes de que surgiera la evidencia, revela una carta perdida.

Nuestra comprensión sobre la forma en que algunas especies animales perciben su entorno ha avanzado mucho en los últimos años. La primera evidencia científica empírica que se obtuvo sobre la forma en que las aves utilizan el campo magnético para orientarse durante la migración, data del año 2002, en un artículo publicado por el Dr. Michael M Walker; y una de las evidencias experimentales más relevantes datan del año 2008, cuando científicos equiparon a un grupo de zorzales con transmisores de radio, mostrando que estas aves utilizan una especie de “brújula biológica” para orientarse a través del campo magnético terrestre.

Ahora, una carta perdida escrita en 1949 por Einstein al ingeniero Glyn Davys, revela lo que parece ser, la postura del famoso científico sobre los supersentidos de ciertas especies animales y los beneficios de su estudio para los desarrollos tecnológicos futuros. Es decir, casi 70 años después de la primera evidencia científica, Einstein ya especulaba sobre la existencia de los “supersentidos” animales.

Carta fechada el 18 de octubre de 1949 de Albert Einstein a Glyn Davys, con referencia al trabajo de von Frisch y la percepción sensorial de los animales. (Dyer et al).

El informe se presenta en un artículo publicado a mediados de mayo en el Journal of Comparative Physiology A, donde un equipo de investigadores analizan a detalle la carta escrita por Einstein. De acuerdo con los científicos, Einstein mantenía un firme interés en las investigaciones realizadas en abejas por el etólogo austriaco Karl von Frisch, quien fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología por sus descubrimientos con estos insectos.

Albert Einstein asistió a una conferencia de Karl en abril de 1949, y un día antes mantuvo una comunicación a través de una carta dirigida a Glyn Davys, famoso por sus aportes en la investigación del radar. «Es concebible que la investigación del comportamiento de las aves migratorias y las palomas mensajeras pueda algún día conducir a la comprensión de algún proceso físico que aún no se conoce», escribió Einstein en la carta recién descubierta. Es sorprendente que concibiera esta posibilidad, décadas antes de que la evidencia empírica revelara que varios animales pueden percibir campos magnéticos y utilizar dicha información para la navegación.

“Los científicos como Einstein tienen un efecto asombroso en nuestra existencia física e intelectual, a menudo mucho más allá de su propio campo y tiempo”, escriben los autores en su publicación. Posiblemente existan más cartas perdidas escritas por el famoso científico, y solo el tiempo podrá revelar su existencia.

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