Un implante cerebral hizo que los ratones se convirtieran inmediatamente en amigos.

Los roedores se caracterizan por formar vínculos sociales entre individuos de la misma especie. Sin embargo, en un hecho sorprendente, los científicos han programado por primera vez ratones, para formar vínculos sociales instantáneos a través de un pequeño implante cerebral inalámbrico que activa neuronas individuales. Con este dispositivo, obligan a los ratones a interactuar socialmente entre sí en tiempo real, y cuando la estimulación está desincronizada, la socialización se detiene.

De acuerdo con los investigadores, esto se logró gracias a que el dispositivo (tan pequeño que cabe en la yema de tu dedo) pudo estimular aquellas neuronas relacionadas con la función ejecutora de orden superior, facilitando y aumentando la frecuencia de las relaciones e interacciones sociales.

«En realidad no pensamos que esto funcionaría, y hasta donde sabemos, esta es la primera evaluación directa de una de las principales hipótesis de larga data sobre la sincronía neuronal en el comportamiento social», explicó en un comunicado de prensa la Dra. Yevgenia Kozorovitski, neurobióloga de la Universidad Northwestern y autora principal del estudio publicado en la revista Nature el pasado 10 de mayo.

El implante tiene solo medio milímetro de grosor y se conecta al cerebro a través de una sonda filamentaria fina y flexible con LED en la punta, que se extiende hacia el cerebro a través de un pequeño defecto craneal.

Para su experimento, el equipo de Kozorovitski empleó un grupo de ratones en un espacio reducido y en un entorno cerrado. Cuando los investigadores activaron el implante cerebral, aumentó la frecuencia y la duración de las interacciones sociales en los ratones, mismas que cesaron cuando el dispositivo se desincronizaba. “La actividad cerebral en un animal aislado es interesante, pero ir más allá de la investigación en individuos a estudios de grupos complejos que interactúan socialmente es una de las fronteras más importantes y emocionantes de la neurociencia”, explica el Dr. John A. Rogers, quien dirigió el desarrollo de la tecnología en este proyecto. «Ahora tenemos la tecnología para investigar cómo se forman y se rompen los vínculos entre los individuos de estos grupos para examinar cómo surgen las jerarquías sociales de estas interacciones», agregó.

Anteriormente ya se habían realizado experimentos similares, pero en aquellos casos se utilizaba un sistema con cables de fibra óptica, lo cual restringía los movimientos de los sujetos de prueba, repercutiendo negativamente en los resultados observados durante las interacciones sociales. Esta es la primera vez que se emplea un sistema inalámbrico.

La investigación ha sido publicada en Nature neuroscience, y la puedes ver aquí.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.