Las reacciones nucleares han comenzado a “arder” de nuevo en lo profundo de las ruinas de Chernobyl.

A treinta y cinco años de que ocurriera una de las peores catástrofes en materia de radiación, ocurrido en la planta de energía nuclear de Chernobyl, las reacciones de fisión nuclear han comenzado a “estallar” nuevamente en un sótano inaccesible, en lo profundo de las ruinas. «Son como las brasas en un pozo de barbacoa», explica Neil Hyatt, químico de materiales nucleares de la Universidad de Sheffield en un comunicado realizado en Science Magazine.

Desde 2016, el Nuevo Confinamiento Seguro con forma de dosel ha sellado y protegido el reactor de Chernobyl en ruinas. PYOTR SIVKOV / TASS / GETTY IMAGES

De acuerdo con el comunicado, los científicos del Instituto para Problemas de Seguridad de las Plantas de Energía Nuclear han detectado un número inusualmente alto de neutrones que emanan de una habitación inaccesible en la planta de energía nuclear de Chernobyl, lo que sugiere que una reacción de fisión ha comenzado a ocurrir. “Hay muchas incertidumbres, pero no podemos descartar la posibilidad de un accidente”, explica el Dr. Maxim Saveliev, investigador del Instituto para Problemas de Seguridad de las Plantas de Energía Nuclear. 

Debido a esta situación, los científicos ucranianos han comenzado a preocuparse, y temen que se requieran medidas extremas de intervención si no llegaran a desaparecer por sí solas estas “brasas radiactivas”. Sin embargo, los expertos aún tienen algunos años para descubrir cómo sofocar la amenaza, si es que continúan aumentando.

Abordar la problemática no es trabajo fácil, pues los altos niveles de radiación impiden que el equipo logre acercarse lo suficiente como para instalar sensores de monitoreo. Un método prometedor en el cual se está pensando, es en la creación de un robot resistente a la radiación, el cual sea capaz de perforar agujeros en las zonas radiactivas endurecidas de las ruinas e insertar cilindros de boro, que se espera, podrían absorber los neutrones.

Aunque la causa de estas “reacciones” aún se desconoce, existen algunas hipótesis que apuntan a que que el secado de los famosos FCMs  (del inglés fuel-containing materials) de alguna manera hace que los neutrones sean más propensos a golpear y dividir cualquier núcleo de uranio.

Aunque este problema no es para tomarse a la ligera, existe una muy escasa probabilidad de que se produzca otro desastre con magnitudes similares a las ocurridas hace 35 años. No tienes por qué alarmarte.

La noticia fue dada a conocer en Science Magazine, y la puedes ver aquí.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.