Un estudio confirma que COVID-19 es más una enfermedad vascular que respiratoria.

No es una novedad el saber que las proteínas espiga juegan un papel muy relevante en la fisiopatología de la COVID-19, pues estas facilitan la entrada del SARS-CoV-2 a las células hospederas dentro del cuerpo humano. Ahora, un equipo de investigadores han llegado a la conclusión de que COVID-19 es una enfermedad vascular. “Mucha gente piensa que es una enfermedad respiratoria, pero en realidad es una enfermedad vascular. Eso podría explicar por qué algunas personas sufren derrames cerebrales y por qué otras tienen problemas en otras partes del cuerpo. Lo que tienen en común es que todos ellos tienen un trasfondo vascular»”, explica el Dr. Uri Manor, del Instituto Salk, en Estados Unidos y coautor del estudio publicado hace unos días en el Circulation Research.

Desde hace tiempo se sabía que el SARS-CoV-2 tiene la capacidad de infectar a otras células además de las presentes en vías respiratorias, sin embargo, este estudio proporciona por primera vez una explicación detallada del mecanismo a través del cual la proteína daña las células vasculares. Para llegar a esa conclusión, los investigadores realizaron dos estudios in vitro e in vivo. En el estudio in vivo, el equipo comprobó como un ‘pseudovirus’ dotado de proteínas de espiga del SARS-CoV-2 provocaba daños en los pulmones y en las células endoteliales de las arterias pulmonares en un modelo animal. Después, en un estudio in vitro, el equipo expuso las células endoteliales sanas a las proteínas espiga, observando como era evidente el daño al unirse a los receptores ACE2, lo cual producía daño mitocondrial.

En un estudio similar a este, donde Uri Manor también figura como coautor, y que actualmente se encuentra en su formato de preimpresión y no ha sido revisado por pares desde diciembre del año pasado, el equipo concluyó que la inmunidad generada por la vacunación cuyo objetivo fuera la proteína S, no solo protegería de la infectividad del SARS-CoV-2, sino que también podría inhibir la lesión endotelial impuesta por la proteína S y, en última instancia, reducir la mortalidad asociada a complicaciones cardiovasculares en pacientes con COVID-19.

Ahora, en esta nueva actualización, el equipo proporciona una revisión de las manifestaciones clínicas de la afección cardiovascular, y esperan que pueda servir para orientar el tratamiento de los pacientes que se han recuperado de COVID-19 grave.

El estudio ha sido publicado en el Circulation Research, y lo puedes ver aquí.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.

ensedecienciaalan

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.