Desarrollan un método que transforma los plásticos en combustible.

Por mucho tiempo, los científicos han buscado formas de reducir el impacto negativo de los desechos plásticos en el medio ambiente. Por un lado se encuentran el reciclaje de estos productos; desafortunadamente, en los últimos años se ha visto ineficiente para lograr combatir la generación de plásticos. Por otro lado se encuentra la degradación enzimática; sin embargo, esta tecnología tiene el desperfecto de generar microplásticos, los cuales podrían ser más peligrosos que algunos tipos de plásticos íntegros. 

Es por esta razón que se está innovando en la creación de nuevos métodos que permitan, a la vez, degradar estos productos de desecho y aprovechar lo resultante. Ahora, un equipo de investigadores han creado un método capaz de transformar uno de los principales componentes del plástico (la poliolefina) en combustible, lo cual supone una ventaja sobre los métodos anteriormente mencionados. «Los plásticos de un solo uso imponen una enorme amenaza ambiental, pero su reciclaje, especialmente de poliolefinas, ha demostrado ser un desafío. Por ello, desarrollamos un método directo para convertir selectivamente poliolefinas en combustibles líquidos ramificados, incluidos los hidrocarburos diésel, de reacción y de gasolina», informan los investigadores de la Universidad de Delaware en su artículo publicado en Science Advances.

A diferencia de otros métodos similares, esta técnica se puede realizar utilizando la mitad de energía necesaria en comparación con otras. El método se basa en el proceso químico conocido como hidrocraqueo, en el cual, moléculas de un mayor peso molecular se degradan a otras más sencillas, utilizando un catalizador extraído de las zeolitas y óxidos metálicos; con esto se logra romper los fuertes enlaces covalentes que mantienen unidos a los átomos de carbono en la estructura del plástico.

Los investigadores están conscientes de que su nuevo método no supone la solución definitiva al problema derivado de los desechos plásticos, pero podría plantear una alternativa para tratar su degradación y aprovecharlo de una forma menos contaminante.

 

La investigación ha sido publicada en Science Advances, y la puedes ver aquí.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.