¿Qué es lo que está causando los coágulos de sangre poco comunes relacionados con algunas vacunas COVID-19?

Una de las mayores preocupaciones cuando se lanza un producto biológico, es saber si este se comportará adecuadamente en la población y, a pesar de que son muchas las pruebas y fases farmacológicas por las que debe pasar antes de poder ser administrado a la población, existe el riesgo de que éste produzca efectos adversos en los individuos. La farmacovigilancia nos ha demostrado que siempre existe un riesgo-beneficio en torno a un nuevo agente; si el riesgo es por mucho mayor al beneficio, y si se perciben efectos devastadores en las personas, entonces se suspende su uso y se saca del mercado, protegiendo de esta manera a la población.

Recientemente, en estos tiempos de pandemia, algunas de las vacunas contra el SARS-CoV-2 (virus responsable de la COVID-19) han sido el centro de atención de los medios de comunicación, y no precisamente por buenos resultados que se observen; más bien, por un caso en particular, asociado a eventos trombóticos que, si bien son poco comunes, han costado la vida de algunas personas que se han sometido a las vacunas contra COVID-19.

Los primeros casos reportados de efectos adversos en la población que se había vacunado contra COVID-19, fue con el empleo del biológico realizado por Oxford/AstraZeneca, provocando la decisión de muchos países de restringir su uso. Por otra parte, hace poco se suspendió el uso de la vacuna Johnson & Johnson contra COVID-19 en los Estados Unidos, después de que en seis personas de los 6.8 millones que recibieron la dosis de vacuna se formaran coágulos de sangre.

Esta afección médica, donde se forman coágulos de sangre principalmente en el cerebro, se conoce como trombosis del seno venoso cerebral o CVST, y por lo general va acompañado de una trombocitopenia (nivel de plaquetas por debajo del valor de referencia, que en promedio va de 150,000-450,000 plaquetas por microlitro).  Actualmente la comunidad científica desconoce la causa exacta de que se produzca esta afección después de que algunos individuos se someten a la vacuna. En los casos de Oxford/AstraZeneca, los médicos e investigadores se percataron de que los afectados tenían anticuerpos en sangre que se unían a una molécula propia de las plaquetas, llamada factor plaquetario 4. De alguna manera, la vacuna desencadenaba la producción de estos anticuerpos y, de acuerdo con el Dr. Andreas Greinacher de la Universidad de Greifswald en Alemania, esto propicia a que se formen múltiples coágulos en la sangre, que pueden llegar a sistema de irrigación del cerebro, teniendo efectos fatales.

A diferencia de las vacunas Pfizer / BioNTech y Moderna, que se basan en ARN mensajero, las vacunas de Oxford / AstraZeneca y Johnson & Johnson consisten en un gen que codifica para la proteína Spike de coronavirus que se encuentra dentro del ADN de un adenovirus de chimpancé (en el caso de AstraZeneca), y un adenovirus humano (en el caso de Johnson & Johnson), ambos virus inofensivos. De acuerdo con el Dr.  Greinacher, un estudio realizado en ratones, sugiere que este ADN puede unirse al factor plaquetario 4, lo que desencadena la formación de anticuerpos y promueve la formación de coágulos sanguíneos. Por ello, es posible que esta sea la razón de que solo se han visto casos de formación de coágulos y de CVST en algunos pacientes administrados con las vacunas Oxford / AstraZeneca y Johnson & Johnson.

Si bien esta puede ser una hipótesis muy prometedora, lo cierto es que aún faltan aspectos por aclarar antes de emitir un veredicto final. Mientras se tratan de resolver estos problemas, la pandemia aún avanza y solo la ciencia médica puede ayudarnos a salir de esto.

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