El caso médico aterrador de este hombre nos muestra por qué tronar nuestro cuello puede ser mortal.

Todos hemos experimentado dolor corporal y de huesos debido a malas posturas, o bien por permanecer sentados durante mucho tiempo, o en una posición que no sea la favorable para relajar el cuerpo. Es aquí cuando algunas personas llegan a sentir la necesidad de “tronar sus huesos o articulaciones” y, si bien no es común que sucedan situaciones que comprometan tu salud al realizar este tipo de acciones, lo que experimentó un hombre estadounidense después de tronar su cuello bastó para nunca volverlo a hacerlo.

El caso lo publicó por primera vez una periodista del “The Washington Post” a mediados de 2019, donde describió un hecho sorprendente. Un ciudadano llamado Josh Hader había estado experimentando molestias en la parte alta de su espalda y en el cuello desde hace varias semanas y, por alguna razón, decidió estirarse y aplicar presión sobre la zona anatómica que le causaba molestia hasta “tronar” su cuello. A los pocos minutos de realizar esto, Josh yacía en la sala de urgencias del Hospital Mercy debido a una situación aterradora.

«Pudo haber muerto», comentó  el Dr. Vance McCollom, del Mercy Hospital en Oklahoma, quien llevó el caso clínico de Hader. A los pocos minutos de realizar los estiramientos y presiones en su cuello, Josh comenzó a sentir mareos y vértigo; tiempo después ya no podía caminar. Sus médicos dijeron que lo que había realizado para calmar las molestias en su cuello, bastaron para provocarle un derrame cerebral grave a causa de un pequeño coágulo de sangre que se formó debido a un desgarre en una arteria vertebral.

“Mucha gente pasa por alto el estirar y tronar su cuello, y solo necesitan saber que el dolor de cuello repentino puede ser el punto de partida para sufrir de un derrame cerebral”, comentó el Dr. Kazuma Nakagawa, neurólogo y especialista en accidentes cerebrovasculares.

Después de someterse a fisioterapia, Josh ha comenzado a volver a su vida antes del accidente. Sin embargo, la situación le deja un mal sabor de boca, pero a la vez da gracias por una segunda oportunidad. De acuerdo con el Dr. Nakagawa, la situación de Hader pudo haber sido mucho peor, ya que las arterias vertebrales del cuello conforman en el encéfalo la arteria basilar, que es la encargada de suministrar nutrientes y oxígeno al encéfalo. Si el problema se hubiera empeorado, corría el riesgo de fallecer debido a una hipoxia y necrosis de la masa encefálica.

 

Lo pensarás dos veces la próxima vez que quieras tronar tu cuello.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.