Así es como las cucarachas combaten a las avispas que las convierten en zombies.

En el reino animal, el veneno juega un papel muy importante. Mientras unas especies lo usan como un mecanismo de defensa, otras lo usan para cazar. Sin embargo, existe un grupo de insectos llamados parasitoides, quienes lo utilizan con fines reproductivos y de desarrollo. Un ejemplo parasitoide es la avispa esmeralda.

El ciclo biológico de la avispa esmeralda es muy interesante: Para que se logren desarrollar sus larvas, la avispa esmeralda hembra busca cucarachas (Periplaneta americana). La avispa es un atacante hábil y enfocado; si su aguijón logra penetrar en una parte específica de la cabeza de la cucaracha, inyectará un veneno que la convertirá en un «zombi». En ese estado, la avispa conducirá al insecto a una madriguera que previamente ha construido, donde llevará a cabo el resto de su misión, manipulandola con una antena.

Aquí es donde comienza lo interesante. La avispa pone un huevo sobre una parte del abdomen de la cucaracha. Cuando la larva sale del huevo, esta cava un agujero en el abdomen y comienza a alimentarse, en una primera fase de los fluidos, y más tarde de los órganos internos no vitales del insecto aún con vida, sufriendo una muerte muy lenta y dolorosa. Una vez culminada la etapa de desarrollo de la larva, esta emerge del caparazón seco de lo que alguna vez fue una cucaracha llena de vida.

Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que las cucarachas pueden evadir su destino final cuando se encuentran con una avispa esmeralda. ¿Cómo es que lo hacen? Hace apenas unos años, un grupo de investigadores lograron documentar cómo las cucarachas realizan ataques con sus patas. En una investigación realizada por el neurobiólogo Kenneth Catania en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, logró realizar una impresionante colección de videos de ataques en cámara lenta, que proporcionaron la primera visión detallada de cómo las cucarachas se defienden de las avispas. En 28 de los 55 ataques que Catania grabó, algunas cucarachas no parecieron notar la amenaza rápidamente; solo las más precavidas fueron las que contraatacaron.

Estudios de este tipo tienen una finalidad más allá de algo meramente “macabro”; por ejemplo, pueden servir para comprender cómo es la dinámica del sistema nervioso de ambos artrópodos, lo que a su vez permite comprender más estos sistemas de interacción.

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