Los mosquitos modificados genéticamente podrían ser la solución para frenar la malaria.

Los mosquitos se van haciendo cada vez más resistentes a los insecticidas empleados para controlar sus poblaciones, lo cual supone un riesgo importante, pues muchos de estos insectos son potentes vectores de enfermedades mortales que afectan al humano. Un ejemplo de ello es la malaria, provocada por el parásito protozoario Plasmodium vivax, y transmitido a humanos a través de la picadura de mosquitos infectados del género Anopheles. Curiosamente, el parásito también se está volviendo cada vez más resistente a los medicamentos antipalúdicos (puedes encontrar más información sobre esta afección aquí).

Debido a esta situación, la investigación médica se ha visto en la necesidad de crear nuevas herramientas y medios para combatir esta enfermedad, la cual tan solo en 2019 provocó aproximadamente 409,000 muertes, la mayoría de las cuales fueron infantes en el África subsahariana.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Ahora, gracias a los avances enfocados en el área de la genética y biología molecular, los impulsores genéticos se están probando en laboratorios como un nuevo enfoque. En este punto, un equipo de investigadores liderados por el Dr. Nikolai Windbichler, del Departamento de Ciencias de la Vida del Imperial College London, en Reino Unido, han creado mosquitos genéticamente modificados de la especie Anopheles gambiae, que tienen la capacidad de expresar pequeñas moléculas antipalúdicas que se dirigen al parásito localizado en su sistema digestivo y lo perjudican. Sus experimentos proporcionan evidencia de que este enfoque de modificaciones genéticas podrían crear impulsores genéticos exitosos. “Para erradicar finalmente la malaria, necesitamos explorar muchos enfoques nuevos, y este podría ser uno de ellos”, dijo el Dr. George K. Christophides, coautor del estudio. «Por supuesto, tendríamos que probar rigurosamente la seguridad y la eficacia de la técnica antes de liberar cualquier mosquito modificado genéticamente en un área en la naturaleza», concluyen los investigadores en su estudio.

 

La investigación ha sido publicada en la revista eLife, y la puedes ver aquí.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.


Categorías:Medicina y Salud

Etiquetas:,