Esta niña desarrolló inflamación abdominal y fiebre severa después de ser picada por un insecto que vivía entre sus mascotas.

Nuestras mascotas son parte importante de nuestras vidas. Es bien conocido que convivir con animales en nuestro núcleo social, mejora significativamente nuestro estado de ánimo. Sin embargo, tener mascotas también conlleva a tener los cuidados necesarios y atenciones especiales para evitar que sean infestados por organismos que pueden ser vectores de enfermedades. Un ejemplo de ello son las garrapatas y las pulgas, las cuales pueden llegar a ser portadores de bacterias con potencial para causar enfermedades peligrosas en los humanos.

Eso fue lo que experimentó una niña de 5 años, a quien sus padres llevaron al servicio de urgencias pediátricas, pues presentaba una inflamación prominente y dolorosa en ambos lados de la parte inferior del abdomen, acompañado de fiebre, pérdida de apetito, fatiga y enrojecimiento alrededor del ombligo, con una evolución de 4 semanas, de acuerdo con un caso clínico publicado esta semana en el New England of Journal Medicine.

De acuerdo con el caso, seis semanas antes de que la familia acudiera al servicio de urgencias pediátricas, los padres de la niña habían notado una garrapata (un pequeño artrópodo perteneciente a los arácnidos) enterrada en el ombligo de su hija, la cual habían removido con unas pinzas. Sin embargo, los síntomas comenzaron a aparecer a los días de que se percataron de esta situación.

Después de realizar la correspondiente anamnesis, los médicos reportaron que los padrés de la niña habían referido que su hija tenía contacto recurrente con sus mascotas, las cuales incluían un gato y un perro (de estas mascotas fue de donde provenía la garrapata). A la exploración física, se observaron adenopatías inguinales marcadas en ambos lados, por lo que los médicos iniciaron un tratamiento con ciprofloxacino por sospecha de tularemia ulceroglandular (enfermedad similar a la fiebre tifoidea), la cual fue confirmada por el diagnóstico serológico de Francisella tularensis, una bacteria gramnegativa que produce dicha enfermedad.

La tularemia ulceroglandular es una enfermedad febril cuyos síntomas son una lesión ulcerosa local, linfadenopatías regionales, síntomas sistémicos profundos y, en ocasiones, una neumonía atípica. El diagnóstico es principalmente epidemiológico y clínico, y se apoya en pruebas serológicas. Afortunadamente, la paciente pediátrica no desarrolló un cuadro sumamente severo de la enfermedad, por lo que a las dos semanas de la finalización del tratamiento, se redujo la linfadenopatía, y dos semanas después la hinchazón se había resuelto por completo. 

Este caso nos advierte para estar atentos a nuestras mascotas, llevándolos frecuentemente al veterinario. Afortunadamente, para esta paciente la enfermedad no evolucionó a un cuadro más severo pero, tanto ella como sus padres, aprendieron una lección de esto.

El caso fue publicado en el New England of Journal Medicine, en la primera semana de abril, y lo puedes ver aquí.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.

ensedecienciaalan

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.