Un aumento en los rayos que se producen en el Ártico puede estar relacionado con el cambio climático.

Los efectos del cambio climático no pasan inadvertidos, y se pueden observar en el medio ambiente: los hábitats de plantas, animales y prácticamente de todo ser vivo han cambiado, los glaciares se han encogido, el hielo en los ríos y lagos se está derritiendo antes de tiempo, y los árboles florecen antes de tiempo. Los efectos predichos hace años por los científicos, mismos que surgirían a causa del cambio climático global están sucediendo ahora: pérdida del hielo marino, aumento acelerado del nivel del mar y olas de calor más intensas; son algunos de los ejemplos más notorios, de momento.

Rayos durante una tormenta en el noroeste de Alaska DESIGN PICS INC / ALAMY

Ahora, un equipo de investigadores informan sobre un aumento considerable en la actividad atmosférica, principalmente en forma de rayos observada en el Ártico. Con base a estudios previos, se podría pensar que esto puede deberse a que el Ártico, históricamente demasiado frío para alimentar muchas tormentas eléctricas, se está calentando más rápido que el resto del mundo, lo cual está íntimamente relacionado con el cambio climático. El estudio ha sido publicado en el Geophysical Research Letters.

En su trabajo, los investigadores se basaron en las observaciones de la World Wide Lightning Location Network, la cual tiene sensores en todo el mundo que detectan ondas de radio emitidas por los rayos. El equipo analizó los rayos en el Ártico durante los meses de junio, julio y agosto, que son considerados como los más tormentosos, durante los periodos comprendidos de 2010 a 2020.

Para su sorpresa, la cantidad de rayos observados en el Ártico aumentó de aproximadamente 35,000 en 2010 a 240,000 en 2020, es decir, casi 7 veces más.

 “Únicamente mirando los valores entre 2010 y 2020, se puede ver una exageración en el aumento de los rayos, porque hay tanta variabilidad, de un año a otro, y 2020 fue un año particularmente tormentoso”, comenta el Dr. Robert Holzworth, científico atmosférico de la Universidad de Washington. en Seattle. “Al estimar el aumento en el promedio anual de descargas de rayos, yo diría que tenemos pruebas realmente sólidas de que el número de descargas en el Ártico ha aumentado, digamos, en un 300%», explica Holzworth.

De acuerdo con Sander Veraverbeke, científico de sistemas terrestres de la Universidad VU de Ámsterdam quien no participó en el trabajo, la tendencia observada en los rayos del Ártico debe tomarse con cautela porque cubre un período muy corto de tiempo y la red de detección incluye pocas estaciones de observación en latitudes altas. «Necesitamos más estaciones de monitoreo en el norte para estudiar con precisión los rayos en esta zona geográfica», comenta Veraverbeke.

Aunque se requieren de más pruebas contundentes para afirmar que la actividad atmosférica observada en los últimos años en el ártico está asociada fuertemente con el cambio climático, de ser cierto, esto se uniría a todas las demás pruebas existentes que respaldan el hecho de que el cambio climático es algo sumamente alarmante.

El estudio fue publicado en el Geophysical Research Letters, y lo puedes ver aquí.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.