“Robots vivientes” creados a partir de células de rana, capaces de percibir su entorno.

Creados a partir de células cutáneas de embriones de rana, un equipo de científicos de la Universidad de Tufts en Medford, Massachusetts, han desarrollado “criaturas” muy peculiares  nunca antes vistas ya que, a pesar de su microscópico tamaño, pueden nadar, curarse después de sufrir una herida, y son capaces de  sobrevivir hasta 10 días sin comer. La investigación fue publicada en la revista Science Robotics el pasado 31 de marzo.

Para lograr tal hazaña, los investigadores extrajeron pequeños grupos de células troncales (las mal llamadas “células madre”) de la piel de embriones de rana, las cuales se organizaron en estructuras esféricas y crecieron; al cabo de tres días, los grupos, llamados xenobots (nombrados así por la especie de rana Xenopus laevis de la que provienen), comenzaron a nadar. «Este estudio es un momento liberador en la historia de la ciencia», afirma el Dr. dice Jacob Foster, investigador de inteligencia colectiva en UCLA quien no participa en esta investigación.

Un enjambre de xenobots (puntos brillantes) nada alrededor y empuja pequeñas partículas. DOUGLAS BLACKISTON

Normalmente los cilios (estructuras similares a pelos) en la piel de rana repelen patógenos y esparcen el moco. Pero en los xenobots, los cilios les permitían moverse. “Este sorprendente desarrollo es un gran ejemplo de cómo la vida reutiliza lo que está a mano», dice el Dr. Michael Levin, investigador y coautor del estudio. “El hallazgo fundamental aquí es que cuando liberas a las células de la piel de su entorno normal y les das la oportunidad de “reimaginar” su multicelularidad, pueden construir otras cosas ajenas para las que están diseñadas”, dice Levin. “Para mí, una de las cosas más emocionantes aquí es la plasticidad. Esta idea de que incluso las células normales, no modificadas genéticamente, con un genoma de rana normal, son de hecho capaces de construir algo completamente diferente».

El equipo de investigación todavía trabaja en los conceptos básicos de la vida de los xenobot y, aunque no está del todo claro qué tipo de trabajos podrían hacer, las ideas en utilizarse para limpiar vías fluviales, arterias u otros espacios pequeños suenan prometedoras. Sin embargo, con la llegada de estos nuevos organismos surgen problemas éticos. “A los científicos les gusta hacer cosas y no piensan en las repercusiones de sus actos”, dice Kobi Leins, investigador de ética en la Universidad de Melbourne en Australia.

 

El estudio ha sido publicado en Science Robotics, y lo puedes ver aquí.

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