El meteorito que mató a los dinosaurios dio a luz a la selva amazónica, de acuerdo con un nuevo estudio.

Cráter de Chicxulub

Existen muchas teorías que tratan de explicar la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, una de las más grandes en la historia de la Tierra, en la cual se extinguieron muchos organismos que reinaban el planeta, incluidos los dinosaurios. Una de las más aceptadas por la comunidad científica es la Hipótesis de Álvarez, en la cual se explica que la extinción de los dinosaurios y de muchas otras formas de vida habría sido causada por el impacto de un gran meteorito contra la superficie de la Tierra, hace 65 millones de años.

Dicho meteorito impactó en lo que hoy es la península de Yucatán, en México. Ahora, un grupo de científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá, señalan que antes del impacto del meteorito, las selvas tropicales de América del Sur estaban formadas por una vegetación muy diferente a la abundancia de plantas con flores que ahora contienen. “Si pudiéramos regresar el tiempo a un día previo de la caída del meteorito, el bosque tendría un dosel abierto con muchos helechos, coníferas y, naturalmente, dinosaurios”, dice Carlos Jaramillo, coautor del estudio publicado en la revista Science el pasado dos de abril. «La selva que tenemos hoy es el producto de un evento cataclísmico ocurrido hace 66 millones de años».

Para hacer el estudio, los investigadores utilizaron polen fosilizado y hojas para caracterizar los cambios que tuvieron lugar en los bosques de América del Sur en ese momento. “No solo encontramos cambios en la composición de las especies, sino que también pudimos inferir cambios en la estructura del bosque”, comenta la Dra. Mónica R. Carvalho del Instituto Smithsonian y autora principal del estudio.

De acuerdo con los investigadores, las selvas tropicales de América del Sur cambiaron a raíz de la catástrofe. La mayoría de las especies vegetales características de la época (como helechos) desaparecieron, quedando dominadas por plantas con angiospermas. “Comprender cómo este gran evento dio forma a las selvas tropicales puede ayudarnos a poner en perspectiva cómo estos puntos críticos de biodiversidad están reaccionando a la deforestación en la actualidad y cuánto tiempo podrían tardar en recuperarse», comenta Jaramillo.

 

La investigación fue publicada en la revista Science, y la puedes ver aquí.

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