Este gimnasio genera su propia electricidad con el ejercicio de sus deportistas.

Uno de las principales objetivos que una persona tiene en mente cuando se somete al acondicionamiento físico, es la de gastar toda la energía almacenada en las reservas energéticas que se encuentran en el cuerpo humano en forma de grasa. La idea suena interesante, pues las grasas tienen un potencial para almacenar hasta 9 kcal/g, siendo de las moléculas que más energía almacenan y su gasto supone un esfuerzo importante. Pero ¿y si en lugar de gastar energía pudieras crearla y aprovecharla de una forma? Esa fue la idea que surgió en las mentes de los fundadores del gimnasio conocido como Eco Gym, en Nueva York.

Este gimnasio, localizado en Nueva York, utiliza la energía producida por sus máquinas de entrenamiento para generar electricidad. Imagen: SportsArt

A simple vista, el área para llevar a cabo el ejercicio cardiovascular no difiere en apariencia a otras instalaciones: cuenta con 21 máquinas cardiovasculares: 16 bicicletas de interior, 2 bicicletas reclinadas y 2 elípticas. Sin embargo, estas máquinas cuentan con un mecanismo que transforma el trabajo físico realizado por los deportistas en  energía eléctrica 100% ecológica a través de una tecnología de microinversores.

En conjunto, el equipo es capaz de producir hasta 160 vatios/hora con una sola sesión de entrenamiento y, aunque no es suficiente para alimentar todo el gimnasio, el centro es autosuficiente gracias a este aporte; por ello, este gimnasio es uno de los más verdes en el mundo, al implementar esta tecnología.

La electricidad producida por este sistema de producción de energía a partir del trabajo físico efectuado por los atletas, se recolecta junto con la electricidad generada por un sistema fotovoltaico solar localizado en la azotea de las instalaciones, junto con 2 turbinas eólicas. En conjunto, este “sistema verde” alimentan todo el edificio.

Eco Gym es parte del proyecto conocido como Imaginarium y, aunque suena como un novedoso sistema verde de producción energética, no es la primera vez que un gimnasio utiliza los entrenamientos de los miembros para producir electricidad.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.