Los seres humanos tienen las herramientas biológicas para tener saliva venenosa, de acuerdo con un estudio.

Veneno de los géneros Crotalus y Bothrops - Asociación Veterinaria de Reptiles y Anfibios

¿Podrían los humanos desarrollar veneno? Es muy poco probable que las personas se unan a cierto tipo de reptiles y artrópodos entre las filas de los animales más venenosos, pero una investigación revela que los humanos tienen las herramientas necesarias para producir veneno.

Para la producción de veneno se necesita de la expresión de cierto tipo de genes. Esta colección de genes asociados con las glándulas salivales en humanos, explica como el veneno ha evolucionado independientemente de los ancestros no venenosos más de 100 veces en el reino animal. «Esencialmente tenemos todos los componentes básicos para producir veneno», dijo el coautor del estudio Agneesh Barua, estudiante de doctorado en Genética Evolutiva en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa en Japón.

Los investigadores encontraron una cantidad considerable de genes que son comunes en múltiples tejidos de todos los amniotas (los amniotas son vertebrados donde en la etapa embrinaria desarrollan cuatro envolturas: corion, alantoides, amnios y saco vitelino, y crea un medio acuoso en el que puede respirar y del que puede alimentarse; incluyen reptiles, aves y algunos mamíferos).

Muchos de estos genes están involucrados en el plegamiento de proteínas, porque los animales venenosos deben fabricar una gran cantidad de toxinas, cuya naturaleza bioquímica es proteica o peptídica. Estos mismos tipos de genes reguladores se encuentran en abundancia en las glándulas salivales humanas; esta base genética es lo que permite la amplia gama de venenos evolucionados de forma independiente en el reino animal.

El veneno oral es común en todo el reino animal. Desde hace tiempo, los biólogos han comprendido que las glándulas productoras de veneno oral son glándulas salivales modificadas; ahora, esta investigación revela las bases moleculares detrás del cambio. «Va a ser un verdadero hito en esta área del conocimiento», dijo el bioquímico de la Universidad de Queensland, Bryan Fry, quien no participó en la investigación.

Cada mamífero o reptil tiene incorporadas las herramientas moleculares con las que se construye un sistema de veneno oral. En este sentido, los humanos también producen una proteína clave que se utiliza en muchos sistemas venenosos. Las calicreínas secretadas en la saliva, son proteínas que digieren otras proteínas (son estructuras proteicas del tipo proteasas) y también son una parte clave de muchos venenos. Por tanto, las calicreínas son teóricamente venenosas desde un punto de vista natural para los humanos.

En las especies salvajes, el veneno juega un papel importante para la reproducción, el desarrollo y la alimentación. Sin embargo, dentro del proceso evolutivo, los humanos aprendieron a valerse de otras herramientas para tales fines, dejando de lado que el veneno fuese un aspecto vital en su vida, y debido a que para la fabricación de veneno se requieren altas cantidades de energía, se pierde fácilmente cuando no se usa. Esto puede explicar el hecho de que los humanos en algún momento perdieron la capacidad potencial para producir veneno similar al de muchas otras especies.

Agneesh Barua, estudiante de doctorado en este Instituto y autora del estudio, defiende que los humanos tenemos todos los componente básicos en su lugar para que en algún momento de la evolución produzcamos un veneno propio, aunque claro, este no sea tan potente como el de ciertas especies, por lo que es posible que esta investigación no genere esperanzas para ver humanos con superpoderes venenosos. Aún así, el comprender la genética detrás del veneno podría ser clave para el futuro de la medicina.

La investigación ha sido publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.

ensedecienciaalan

Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.