La sangre de este hombre se volvió tan grasosa y blanca que casi lo mató.

La medicina es una de esas ciencias tan peculiares, pues entre las historias que llegan a la sala de urgencias, destacan unas por su singular peculiaridad. Y no, no lo digo por el arte y complejidad que conlleva el analizar el cuerpo humano, sino más bien por esas cosas tan extrañamente interesantes y dignas de tomar atención. Tal es el caso de un hombre alemán que tenía tanta grasa en su sangre que básicamente parecía leche y que pudo haber muerto por su condición si no hubieran recurrido a un tratamiento abandonado hace mucho tiempo realizado por los antiguos curanderos, de acuerdo con un equipo médico que informaron del caso en vísperas otoñales de 2019.

En este caso, el paciente se presentó a su unidad médica más cercana y fue diagnosticado con una hipertrigliceridemia extrema: una condición caracterizada por altos niveles de moléculas de triglicéridos en la sangre. Normalmente, los médicos tratan esta afección con una técnica llamada plasmaféresis, que extrae el plasma sanguíneo del cuerpo, elimina el exceso de grasas (u otros componentes tóxicos) y devuelve la sangre limpia y filtrada al paciente. Sin embargo, con este paciente hubo un problema.

Cuando los médicos del Hospital Universitario de Colonia intentaron este enfoque con su paciente de 39 años, su sangre extremadamente «grasosa y lechosa» obstruyó dos veces la máquina de plasmaféresis. Este extraño caso requería un enfoque diferente para extraer de alguna manera el nivel extremo y peligroso de grasa de la sangre del hombre.

Un nivel normal de triglicéridos (también conocidos como triacilglicéridos o triacilgliceroles) en la sangre de una persona sería menor de 150 miligramos por decilitro (150 mg/dL), mientras que una lectura alta estaría entre 200 y 499 mg/dL; y 500 mg/dL se consideraría muy alto con riesgos de afecciones cardiovasculares e infartos agudos al miocardio.

El valor normal de triacilglicéridos en un adulto es menor a 150 mg/dL; este paciente tenía 18000 mg/dL y fue la razón para que los médicos utilizaran una técnica muy antigua para «limpiar su sangre».

En este caso, la sangre del paciente estaba completamente alterada, con un conteo de triacilglicéridos en su punto máximo 36 veces más alto de un valor considerado «extremo» de aproximadamente 18,000 mg/dL.

Dado que la plasmaféresis no fue posible, sus médicos optaron por una opción mucho más antigua y ahora en desuso: un tratamiento prácticamente olvidado que no se había practicado en la medicina moderna desde hace muchísimo tiempo: la sangría. Sin embargo, en aquellos tiempos pasados, la medicina en sí misma era un concepto completamente diferente de lo que es hoy, y en estos días la sangría se considera principalmente como una forma anacrónica de pseudociencia que causa mucho más daño que bien a los pacientes.

En la unidad de cuidados intensivos, los médicos terminaron extrayendo dos litros de sangre del hombre, reemplazándolos con un suministro concentrado de glóbulos rojos, plasma fresco y solución salina fisiológica. A pesar de todo, el remedio funcionó, disminuyendo los niveles de triglicéridos del paciente y, a los cinco días, ya no tenía síntomas neurológicos residuales.

«Si la plasmaféresis no se puede realizar debido a una hiperviscosidad extrema, nuestra experiencia demuestra que el sangrado convencional puede ser una alternativa efectiva», explican los médicos en una nota sobre el tratamiento del hombre.

Los hallazgos fueron reportados en el Annals of Internal Medicine.

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Alan Steve tiene una licenciatura en Bioquímica Clínica por la Universidad Nacional Autónoma de México y hace trabajo de investigación en la Unidad de Genética y Diagnóstico Molecular del Hospital Juárez de México. En internet, Alan es fundador de la comunidad Enséñame de Ciencia.