Un astrónomo acaba de diseñar un sistema de navegación para viajes espaciales interestelares.

Usando las posiciones y la luz cambiante de las estrellas, tanto cercanas como lejanas, el astrónomo Coryn AL Bailer-Jones ha demostrado la viabilidad de la navegación autónoma para las naves espaciales que viajan más allá del Sistema Solar.

A medida que las sondas se alejan más de la Tierra, la comunicación con la Tierra se hace cada vez más larga. Por ejemplo, la New Horizons de la NASA se encuentra actualmente a casi 14 horas luz de la Tierra, lo que significa que se requieren de 28 horas para enviar una señal y recibir una respuesta. Sin embargo, a distancias cada vez mayores, la situación se complica mucho.

«Cuando se hagan viajes interestelares, las señales serán demasiado débiles y los tiempos de viaje de la luz serán del orden de años», escribió Bailer-Jones en su artículo, que actualmente se encuentra en arXiv para su revisión por pares. «Por lo tanto, una nave espacial interestelar tendrá que navegar de forma autónoma y utilizar esta información para decidir cuándo hacer correcciones de rumbo o encender instrumentos”.

Aunque resulta muy prometedora la idea del Dr. Bailer-Jones, que trabaja en el Instituto Max Planck, no es el primero en pensar en esto. La NASA ha estado trabajando en la navegación utilizando como referencia a los púlsares, mediante pulsaciones regulares de estos “cadáveres de estrellas” como base para un GPS galáctico. Este método suena bastante bien, pero puede estar sujeto a errores a mayores distancias, debido a la distorsión de la señal por el medio interestelar.

Einstein tenía razón — por ahora | ESO España

En cambio, con un catálogo estelar, Bailer-Jones pudo demostrar que es posible calcular las coordenadas de una nave espacial en seis dimensiones (tres en el espacio y tres en velocidad) con una gran precisión. «A medida que una nave espacial se aleja del Sol, las posiciones y velocidades observadas de las estrellas cambiarán en relación con las de un catálogo terrestre debido al paralaje, a la aberración y el efecto Doppler», escribió. «Al medir solo las distancias angulares entre pares de estrellas y compararlas con el catálogo, podemos inferir las coordenadas de la nave espacial a través de un proceso iterativo de modelado hacia adelante».

Bailer-Jones probó su sistema usando un catálogo de estrellas simulado, y luego en estrellas cercanas del catálogo de Hipparcos compilado en 1997, a velocidades relativistas de naves espaciales. Aunque esto no es tan preciso, eso no es muy importante: el objetivo era probar que el sistema de navegación puede funcionar.

Con solo 20 estrellas, el sistema puede determinar la posición y la velocidad de una nave espacial con una precisión de 3 unidades astronómicas y 2 kilómetros por segundo; con 100 estrellas, la precisión se redujo a 1,3 unidades astronómicas y 0,7 kilómetros por segundo.

Incluso es posible que se pueda usar en conjunto con la navegación de púlsares para que los dos sistemas puedan minimizar las fallas del otro.

 

El documento está disponible en arXiv, y lo puedes ver aquí.

Una vrsión original de este artículo fue publicado en ScienceAlert, y la puedes ver aquí.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.


Categorías:Astronomía, Tecnología

Etiquetas: